¿Viaje oficial o excursión de coleguitas?

La estética y el protocolo del inicio de la gira de Pedro Sánchez a América Latina sorprende e indigna a muchos socialistas y ciudadanos

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Parece una excursión de coleguitas. Una imagen que ha asombrado a todo el mundo. ¿Quién es Iván Redondo para recibir al presidente? PROPRONews
Parece una excursión de coleguitas. Una imagen que ha asombrado a todo el mundo. ¿Quién es Iván Redondo para recibir al presidente? PROPRONews

Las escenas que se han vivido esta mañana a la llegada de Pedro Sánchez a la base aérea de Torrejón de Ardoz, de la que ha partido en un Airbus 310 de la Fuerza Aérea Española, para una gira oficial por cuatro países de Latinoamérica, han sorprendido e indignado a muchos socialistas y ciudadanos, tanto por la estética “populista” del grupo que viaja en representación de España –en mangas de camisa y vaqueros-, como por el incomprensible protagonismo de Iván Redondo, situado en primer lugar al pie de la escalerilla del avión y recibiendo al presidente como una autoridad.

Pedro Sánchez llegaba esta mañana al aeródromo militar vestido con vaqueros y camisa con las mangas remangadas. Al bajar del helicóptero que le trasladó desde Moncloa, fue recibido por un coronel del Aire y por otros militares uniformados de verano, pero uniformados correctamente en suma. El presidente se dirigió caminando hacia la escalerilla del avión oficial y, cuál sería la sorpresa de todos, cuando colocado en primer lugar al pie de la escalerilla para recibirle estaba no un alto cargo del Ministerio de Asuntos Exteriores, como es lo protocolario, sino Iván Redondo, el director del Gabinete de Presidencia, es decir, no una autoridad, sino un subordinado administrativo, un asesor.


“¿Qué autoridad tiene Iván Redondo para recibir al presidente al pie de la escalerilla del avión?”, se preguntan destacados socialistas.


Este hecho, así como la estética general del grupo de viajeros representantes de España ante los cuatro países latinoamericanos que visitan desde hoy –y ante la ciudadanía española-, ha indignado a numerosos socialistas y ciudadanos, según fuentes bien informadas consultadas por este periódico. “La escena no parecía la más apropiada para el inicio de un viaje de Estado del presidente, y de su primer viaje además, sino una excursión de coleguillas de facultad”, dice un veterano socialista que prefiere mantener su nombre en el anonimato.

Iván Redondo, chupando cámara el primero al pie de la escalerilla del avión. PROPRONews
Iván Redondo, chupando cámara el primero al pie de la escalerilla del avión. PROPRONews

El grupo, según otra destacada socialista, “daba una imagen de cierto desaliño populista, con ese Iván Redondo en camisa y otros también en mangas de camisa. Menos mal que cerraban la comitiva unos cuantos funcionarios correctamente vestidos para el inicio de un importante viaje oficial”.


En opinión de algunos críticos, cuando Podemos abandona la estética de la camisa y el vaquero, Pedro Sánchez adopta una imagen crecientemente populista.


Pero, por encima de la indumentaria, lo que más ha llamado la atención de todos ha sido el papel protagonista de Iván Redondo –el ex asesor de Monago- situado en el primer lugar al pie de la escalerilla, recibiendo al presidente el primero, subiendo inmediatamente detrás de él al avión y saludando a los pilotos como si él fuera una autoridad también. Socialistas con experiencia de gobierno y acostumbrados a actos oficiales dudan que Pedro Sánchez conociera con anterioridad ese extraño protocolo impuesto por su asesor.


“El storytelling de Pedro Sánchez, algo de lo que tanto presume Iván Redondo, está fallando por todas partes”.


“El espectáculo de hoy –nos dice por escrito otro conocido socialista extremeño- pone de manifiesto una vez más las carencias de Iván Redondo para asesorar ni siquiera en lo que debe ser su propia actitud de discreción y segundo plano, algo que su arrogancia no le permite, pues su trayectoria ya desde su beligerancia pro PP en Extremadura es de una prepotencia y una petulancia vomitivas. Por otro lado, si es tan experto en cuestiones de imagen y relato, debería haber aconsejado a Pedro Sánchez que vistiese adecuadamente para lo que se espera de un importante viaje oficial. Porque se está dando la extraña circunstancia de que, mientras los líderes de Podemos han ido adoptando un vestuario más formal, caso de Pablo Iglesias y sus chaquetas o su esmoquin en los Goya, parece que Pedro Sánchez está virando hacia la desaliñada estética indumentaria podemita clásica de vaqueros y camisas, dando una imagen trasnochadamente populista que no cuadra con su alta representación ni con el respeto que debe al marco que le recibe, una base aérea del Ejército del Aire, y a la ciudadanía a la que se debe. Esperemos a ver cómo viste cuando desembarque del avión a la llegada”.

LA FORMA, TAN IMPORTANTE COMO EL FONDO

Expertos en protocolo consultados por nuestro periódico coinciden en afirmar que al ser investido, el presidente del Gobierno deja de ser un particular que puede vestir como quiera. “En la imagen pública y el prestigio de un dirigente –dice un veterano experto en imagen- es tan importante la forma como el fondo y, a veces, más. El storytelling de Pedro Sánchez, algo de lo que tanto presume Iván Redondo, está fallando por todas partes. Basta con ver la evolución de los acontecimientos y su manera de trasladarlos a la sociedad, llena de contradicciones, desmentidos y bandazos, cuando todavía no se han cumplido noventa días del mandato de Sánchez. Y la indumentaria y el protocolo fallan estrepitosamente también”.

La extraña mueca cohibida de un presidente cabizbajo. PROPRONews
La extraña mueca cohibida de un presidente cabizbajo. PROPRONews

“Otra cosa que parece ignorar Iván Redondo, que es el responsable máximo de cuidar todos los detalles en torno al líder –prosigue este especialista- es la comunicación no verbal. El asesor debería leer la obra de Flora Davis y conocer todo lo que ha evolucionado después la teoría de la comunicación no verbal. Y la comunicación corporal de Pedro Sánchez deja mucho que desear. Esta mañana mismo lo hemos visto una vez más en su llegada a Torrejón de Ardoz. El presidente caminaba hacia el avión como cohibido, inseguro, sin aplomo, con una extraña mueca de vergonzosa sonrisa en el rostro, como si le diese cortedad estar allí, dando una imagen tan diferente, por ejemplo, de Emmanuel Macron, tan seguro de sí mismo y de su papel desde que ganó la presidencia de Francia”.

En relación al papel desempeñado hoy por Iván Redondo en la pista de Torrejón, todos los consultados coinciden en señalar que era impresentable verle allí, en primera fila, en mangas de camisa, chupando cámara, con una cartera en la mano y una voluminosa mochila a la espalda. “Quien debe recibir al pie de escalerilla al presidente –dice un experto- tiene que ser un alto cargo del Ministerio de Asuntos Exteriores, tipo subsecretario o alguien de ese nivel. Este tipo de populismo, en la vestimenta y el colegueo antiprotocolario, no solo no acerca al presidente a la ciudadanía sino que lo aleja de ella”.

(José Mª Pagador es escritor, periodista y fundador y director de PROPRONews).

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