Venezuela, con V de Valientes

El país resiste la delirante deriva dictatorial de Maduro

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Un pueblo de valientes.
Un pueblo de valientes.

Venezuela está dando una lección de coraje al mundo. El pueblo venezolano sigue resistiendo la enloquecida deriva dictatorial del régimen, que quiere terminar de implantar por la fuerza un sistema antidemocrático y autocrático. Pese al peligro de perder la vida y pese a los entre cinco y diez años de cárcel con que Maduro amenaza a quienes se manifiesten contra la elección de delegados para la ilegítima Asamblea Constituyente, los ciudadanos siguen con sus masivas huelgas, manifestaciones y marchas, para impedir que se consume el golpe que terminaría de vaciar de contenido democrático la totalidad de las instituciones venezolanas.

Maduro se ha vuelto loco. PANAMPOST
Maduro se ha vuelto loco. PANAMPOST

Hoy domingo es un día crucial para el futuro de Venezuela. Si Nicolás Maduro y su régimen dictatorial -que tienen sumida en la pobreza y el hambre a una nación rica en materias primas y en recursos naturales, medioambientales y humanos- ganan el pulso e implantan la Asamblea Constituyente con la que pretenden sustituir la legalidad vigente y la Asamblea democrática elegida libremente por el pueblo, la dictadura se perpetuará hasta no sabemos cuándo. De todos modos, pase lo que pase, no será por mucho tiempo. El pueblo ya no puede más. Y cuando un pueblo no tiene con qué alimentar a sus hijos ni con qué sanar a sus enfermos, la propia vida ya no importa. Lo hemos visto en otras latitudes y en otros momentos históricos. Una rebelión popular unánime no la pueden parar las armas. Y llega el momento en que el dictador y sus paniaguados son los que corren peligro.

“TENDRÁN QUE MATARNOS A TODOS”

Venezuela se escribe con V de Valientes. Esto se dice hoy en las calles de Caracas y de muchas ciudades del país. La resistencia popular ante la violenta represión del régimen ya no tiene vuelta atrás. “Tendrán que matarnos a todos como han matado ya a tantos compañeros que han caído por defender la democracia y la libertad”, dice un manifestante armado con un sencillo escudo casero de plástico con el que enfrentar las andanadas de la policía. Le preguntamos si tiene miedo y dice que no. “En Venezuela se puede morir en cualquier momento y por cualquier menudencia. Una docena de huevos camuflada bajo la ropa puede hacer que un hambriento te mate para arrebatártela. A este punto hemos llegado bajo un gobierno que ha hundido al país en la miseria y que no comprende que esto es el final”, añade el joven.

Hoy, un día crucial para el futuro del país.

Los muertos se acercan ya a la cifra de 110. Solo en la reciente huelga han muerto otras seis personas. Aunque hay algunos fallecidos entre los policías y los violentos activistas del chavismo, la inmensa mayoría de los muertos son resistentes, en muchos casos jóvenes disparados a bocajarro por los agentes o los paramilitares. La sangre corre a chorros por las avenidas de Caracas y de otras ciudades, pero eso, lejos de disuadir a los resistentes, les da nuevas fuerzas.

LA CONSTITUYENTE, UN FRAUDE

A Maduro se le ha ido el país de las manos. Nada funciona ya en Venezuela, ni fábricas, ni hospitales, ni refinerías, ni escritorios. Nada. No quedan insumos para la actividad fabril. Y no quedan productos de primera necesidad para atender las demandas esenciales de los ciudadanos. “En China tampoco hay libertad –dice Asunción C.- pero sus dirigentes son buenos administradores y el país funciona. Sin embargo, aquí estos gobernantes no sirven para nada si no para su autocomplacencia en el desastre. Ni saben dirigir, ni administrar ni nada. Han destruido Venezuela”.

Joven de 14 años abatido a tiros por la policía.
Joven de 14 años abatido a tiros por la policía.

La pérdida absoluta de respaldo popular y la pérdida de las instituciones representativas han movido a Maduro a idear este golpe contra la democracia, camuflado bajo una insostenible apariencia de consulta popular. El presidente se quiere cargar de un plumazo la Constitución chavista vigente y la Asamblea Nacional elegida por el pueblo, y sustituirlas por una nueva constitución hecha a su medida que saldría de la nueva Asamblea Constituyente, para la elección de cuyos delegados se ha “convocado” al pueblo este domingo. Todo es un fraude, sin embargo. La pretendida elección y la pretendida Asamblea no tienen carácter democrático sino comunal, a través de las células incondicionales del chavismo, muchas de las cuales, todo hay que decirlo, también han empezado a titubear.

LA OPOSICIÓN NO SE RINDE

En cualquier país democrático Maduro y su régimen habrían desaparecido después de las últimas elecciones democráticas celebradas en el país. En las legislativas de diciembre de 2015, con una participación del 75 %, la alianza opositora se alzó con un triunfo rotundo, obteniendo nada menos que 99 diputados de la Asamblea Nacional frente a los 46 del chavismo, es decir, más del doble. Sin embargo, el máximo órgano legislativo venezolano no ha podido cumplir sus funciones desde entonces y sus miembros han sido reprimidos, perseguidos y, en algunos casos, encarcelados.

La corajuda fiscal general.
La corajuda fiscal general.

Cuando aconteció la hecatombe electoral de 2015 para el chavismo, primera gran derrota del régimen en quince años, Nicolás Maduro se vistió piel de cordero y pregonó a los cuatro vientos: “Hemos venido con nuestra moral, con nuestra ética, a reconocer estos resultados adversos, a aceptarlos y a decir que ha triunfado la democracia”. El espejismo duró apenas unos días. Poco después empezó el obstruccionismo a las labores parlamentarias y el hostigamiento a los diputados, que terminó con el no reconocimiento de la voluntad popular y la convocatoria de esta consulta fraudulenta del domingo 30 de julio.

TODOS EN CONTRA

A excepción de los círculos clientelares del chavismo, que son los únicos beneficiarios de lo poco que queda en el país para repartir, la práctica totalidad del pueblo venezolano está en contra del régimen dictatorial, en contra de la convocatoria de hoy y en contra de la pervivencia de Maduro y su gobierno. Además, toda la intelectualidad de dentro y de fuera del país se ha manifestado claramente en contra también. Así lo ha hecho, por ejemplo, el gran difrector de orquesta venezolano Gustavo Dudamel. En el interior, además de los líderes opositores, con Leopoldo López a la cabeza, la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega, se ha negado a refrendar las decisiones ilegales de Maduro, ha denunciado su extraviada arbitrariedad y ha llamado a los venezolanos a no participar en la mascarada antidemocrática de este domingo. La fiscal ha denunciado ante los órganos judiciales la ilegalidad de la convocatoria y ha pedido a políticos y ciudadanos que se sumen a la denuncia.

El régimen golpea a la desesperada, pero el pueblo sabe que el mañana es suyo.

En el exterior, la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea, entre otras instancias internacionales, han condenado taxativamente las maniobras del régimen de Maduro –ya no puede decirse que sea el régimen chavista, porque el presidente infringe la propia legalidad chavista- por mantenerse en el poder.

PELIGRO DE GUERRA CIVIL

El gran peligro ahora es el de que los crecientes enfrentamientos entre el pueblo y el aparato chavista, cada vez más debilitado, desemboque en una verdadera guerra civil, cuyo comienzo puede darse ya por iniciado. Ciento diez muertos son muchos muertos. Y el caos reina en todo el país. En este sentido se ha manifestado recientemente una personalidad destacada del régimen, el exministro del interior de Venezuela y militar en el retiro, Miguel Rodríguez Torres, quien pidió al presidente que desista de su intentona antidemocrática si quiere evitar “una guerra civil”.

Se teme una guerra civil
Se teme una guerra civil

Pero voces bien informadas señalan también que la desigual correlación de fuerzas haría imposible un enfrentamiento a gran escala, habida cuenta de que el régimen solo cuenta ya con las fuerzas armadas, en el seno de las cuales también existe el disenso. Porque la realidad es que el enfrentamiento es entre la práctica totalidad del pueblo y un puñado de irreductibles engolfados alrededor de Maduro y de sus unidades militares más fieles. Y en estas circunstancias, el simple cambio de bando de algún sector, mandos o unidades del Ejército que quieran salvaguardar su integridad y su futuro, puede inclinar la balanza a favor del pueblo. Eso es lo que esperan todos en Venezuela y fuera de ella. Los más optimistas ven un rayo de esperanza a partir de mañana lunes.

El pueblo está dispuesto a todo.
El pueblo está dispuesto a todo.