Una aproximación al Magreb

Los magrebíes son mediterráneos y están ligados histórica y geográficamente a los mediterráneos de Europa, con los que tienen muchas características e intereses comunes

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Túnez, tan bello, tan cercano. CIVITATIS
Túnez, tan bello, tan cercano. CIVITATIS

El pueblo árabe ha sido politeísta, judeocristiano y musulmán. De los fenicios a los europeos, pasando por los griegos, los romanos, los vándalos, los bizantinos, los árabes, los otomanos y algunos otros, cada conquistador ha dejado una huella, pero es la penetración del Islam, a partir del siglo VII la que ha prevalecido de un modo más perdurable. Por ejemplo Argelia descansa sobre un trípode: la etnia berebere, la lengua árabe, la religión musulmana.

Se respira odio cuando no somos tan diferentes, hace ya tiempo que los geógrafos árabes habían comprendido que de las pinturas rupestres a los grafismos, de la cerámica a los tapices, pasando por un sinfín de tradiciones, entre ellas el cuscús, los autóctonos habían generado una civilización diferente para cada pueblo.


Las tres naciones-guías que han dado cohesión al Islam han sido los primeros árabes (siglos VII y VIII), los persas y los turcos.


El pueblo árabe ha sido politeísta, judeocristiano y musulmán. De los fenicios a los europeos, pasando por los griegos, los romanos, los vándalos, los bizantinos, los árabes, los otomanos y algunos otros, cada conquistador ha dejado una huella, pero es la penetración del Islam, a partir del siglo VII la que ha prevalecido de un modo más perdurable. Por ejemplo Argelia descansa sobre un trípode: la etnia berebere, la lengua árabe, la religión musulmana.

De siempre y en todos los lugares abiertos existe una diversidad cultural; así, entre los sucesivos invasores y los indígenas, entre la ciudad y la tribu, entre los habitantes de los valles y los de las montañas, entre regiones, o entre las naciones modernas de hoy en día. Ni siquiera el Islam puede reivindicar una continuidad debido a la rápida destrucción de su Estado unitario y a su diseminación universal como religión, cultura y civilización. Las tres naciones-guías que han dado cohesión al Islam han sido los primeros árabes (siglos VII y VIII), los persas y los turcos; de tres pueblos que no habían sido dominados antes del Islam, y que conservaron su identidad y tradiciones propias. No podemos decir lo mismo de los egipcios, de los mesopotámicos o de los sirios.

El Islam fue el elemento unificador y motor de la cultura en el Magreb, es decir, el conjunto que logró aglutinar las mentalidades, la expresión y la propia dinámica política.

Países del Magreb. WIKIPEDIA
Países del Magreb. WIKIPEDIA

En el siglo XV el Magreb entra en crisis, crisis relacionada con el auge del expansionismo europeo. El Magreb queda privado de sus recursos comerciales de origen africano, sufre ataques militares, y es ocupado, en parte, por españoles y portugueses. Frente a esta situación, percibida como una posible pérdida de la identidad religiosa, en Marruecos al igual que otros, en Túnez y Argelia, se origina la aparición de los jefes, corsarios otomanos, a los que sustituirá una pura y simple denominación otomana. De este hecho nacieron las culturas de la crisis (siglos XV-XVIII), en el Magreb.

La independencia de los cinco países del Magreb (Marruecos en 1956, Túnez en 1956, Libia en 1959, Argelia en 1962 y Mauritania en 1960) señala el inicio de una evolución histórica.

LENGUA OFICIAL

A raíz de esto, el papel del árabe como lengua oficial de los cinco países es incuestionable, sin olvidarnos de los dialectos. El problema crucial es la determinación de los medios que hay que emplear y de las estrategias que hay que adoptar para remediar dos debilidades persistentes del árabe como instrumento para la realización óptima de una cultura y de una civilización.


Al referirnos al marco de la influencia andalusí en el Magreb hay que tener en cuenta, ante todo, que estamos hablando de un mismo ámbito de civilización durante la Edad Media.


La familia es la célula más pequeña de la sociedad, por debajo de la cual solo está el individuo, y que no carece de una cierta complejidad. Su sistema de jerarquías, la distribución de funciones según el sexo, la edad y la posición en la genealogía, la convierte en terreno propicio para conflictos e innovaciones.

Las estrategias culturales, la promoción de los derechos de las mujeres árabes como pilar de la democratización, no tiene por qué molestar a nadie. Cuando se habla de las sociedades magrebíes, es fácil pensar en un grupo homogéneo. Se trata de sociedades muy complejas, muy diferentes entre sí. Entre los diversos países hay diferencias históricas, lingüísticas y, además, en el interior de cada uno, distintos niveles culturales. A menudo se olvida señalar que la sociedad magrebí es tanto árabe como bereber: es decir, que la cultura de estas sociedades era al principio bereber y que los árabes, que llegaron a principios del siglo IX -en el año 808-, la islamizaron. La islamización ha concluido, y hoy podemos decir que el Islam es un factor común a estas sociedades.

La problemática de las expresiones culturales dentro de la sociedad magrebí, radica en encontrar un terreno de entendimiento entre los recursos naturales que estas sociedades conservan y sus réplicas estructuradas y refinadas en el seno de las instituciones que tutelan el saber. El contexto magrebí está regido, fundamentalmente, por la memoria oral. La propuesta cultural es estimulante: rupestre, los tatuajes que iluminan el rostro de las mujeres, las invitaciones (nubas) canturreadas con ocasión de ceremonias, las ofrendas que acompañan a los ritos agrarios, las procesiones en torno a la muerte y a las calamidades naturales, los símbolos sagrados, las canciones de cuna para expresar afecto a los niños, los cuentos y refranes que se transmiten para explicar una actitud, entretener o meditar sobre personajes célebres.

Las caravanas contribuyeron a la expansión de la religión y la lengua.
Las caravanas contribuyeron a la expansión de la religión y la lengua.

Por el conducto de la memoria se llega a las entrañas de la gente humilde, deseosa de que su sensibilidad sea excitada, desencadenando un alud de improvisaciones artísticas que impregnan, a menudo, generaciones enteras. Esto es cierto en la práctica de la lírica magrebí, que ha preservado su repertorio gracias a la autenticidad poética y la calidad de los poetas que así han forzado la ciudadela de lo censurado, han conseguido hacer saltar los cerrojos de las convenciones morales, tratando al mismo tiempo de no caer ni en extremismos ni en la perversión.

Leyendas, metáforas, proverbios antiguos, narraciones épicas y otros materiales son, de entrada, una búsqueda de identidad, el hilo conductor de la gran tradición oral que distingue a la sociedad.

INFLUENCIA ANDALUSÍ

Al referirnos al marco de la influencia andalusí en el Magreb hay que tener en cuenta, ante todo, que estamos hablando de un mismo ámbito de civilización durante la Edad Media. Son dos regiones de una misma comunidad político-religiosa y cultural, con muy ligeras diferencias en su zona central, la mediterránea. Es cierto que en las regiones montañosas del Magreb se hablan las variantes de la lengua berebere, Pero en términos generales, puede afirmarse que hay unidad religiosa, la del Islam, y una unidad lingüística, la de la lengua árabe. Ambos componentes, procedentes de Oriente, forman el elemento unificador de la sociedad árabe islámica, en Oriente y en Occidente, de Al-Ándalus y del Magreb.

Marruecos es esencial para España, por muchos motivos.
Marruecos es esencial para España, por muchos motivos.

Las ciudades son centros de difusión cultural. Este gran ámbito cultural magrebí-andalusí está organizado, como en el Oriente árabe, por las ciudades. Son ellas las que ordenan los espacios urbanos e interurbanos y la sede del poder político, militar y económico. Son las ciudades las que marcan las pautas y los modos de vida, las que difunden la cultura, las que imponen las leyes del comercio a la producción agrícola y ganadera de las zonas rurales. Sus mercados se abastecen de la producción foránea de materias primas. Pero también es en las ciudades donde se conocen las técnicas nuevas, especialmente para el aprovechamiento del agua y para la producción agrícola y ganadera, que se impondrán en las zonas rurales, siempre más tradicionales. La cultura, a todos sus niveles, está dirigida por las ciudades.

Otro elemento cultural surge con la obligación religiosa de la peregrinación, a la Meca, y el interés religioso en visitar diversos lugares sagrados del Islam en Oriente Medio (Medina, Jerusalén…) lo que da a la sociedad musulmana una motivación básica para los viajes. Esta predisposición espiritual encuentra facilidades técnicas y organizativas para viajar por tierra y por mar, una infraestructura económica para financiar los viajes y una uniformidad de vida y de cultura que hacen del viaje y del viajero un elemento esencial de la vida de las sociedades islámicas.

A lo largo de la historia muchos andaluces ejercieron la enseñanza en el Magreb, especialmente los emigrantes cultos que transitaban hacia los lugares santos de peregrinación musulmana o volvían de Oriente, y los emigrantes de Al-Ándalus obligados a dejar sus tierras ocupadas por los cristianos. Esta influencia educativa se advirtió sobre todo en lo que podría llamarse la enseñanza media, basada no solo en las tradicionales ciencias coránicas y jurídicas, sino también en la literatura y letras del mundo, el adab. Esta educación culta fue una aportación característica de la enseñanza andalusí a la sociedad urbana magrebí.

Sede de la Casa Árabe en Madrid. España mantiene lazos estrechos con el Magreb. GOB.ES
Sede de la Casa Árabe en Madrid. España mantiene lazos estrechos con el Magreb. GOB.ES

No podemos olvidar que el mundo se ha convertido en una gran aldea que corre el riesgo de depender de una cultura única, la cultura de aquellos que dominan el mundo actual, la cultura del nuevo orden mundial. Sería una pena para los magrebíes, como para los restantes países del mundo, olvidar su propia cultura y adoptar un nuevo modelo de cultura. Porque no solo existe la cultura americana, sino que hay también otras que debemos preservar.

Por otro lado, los magrebíes son mediterráneos y están ligados histórica y geográficamente a los mediterráneos de Europa, con los que tienen muchas características e intereses comunes. El Mediterráneo, una de las cunas más prestigiosas de la historia de la humanidad, ha constituido desde siempre un lugar de encuentro y de intercambios económicos, culturales y humanos.

(Francisco Bautista Gutiérrez, marino militar, ha sido Mayor de la Flota y profesor, y es hidrógrafo, oceanógrafo y escritor).

SOBRE EL AUTOR

Francisco Bautista Gutiérrez, exMayor de la Flota, hidrógrafo, oceanógrafo y escritor, nuevo colaborador de PROPRONews

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