España es, por muchos conceptos, uno de los mejores países del mundo y, sin embargo, numerosos españoles padecen todavía el absurdo complejo de sentirse inferiores a otros nacionales de nuestro entorno occidental o trasatlántico. Mientras que un norteamericano, un británico, un alemán o un danés manifestarán con orgullo su nacionalidad y jamás esconderán su origen, todavía hay españoles que se avergüenzan de decirlo. Esta sección va a curar en lo posible este complejo ridículo.

Millones de ciudadanos del mundo nos envidian a los españoles por el hecho de serlo y de vivir en este gran país. Sin embargo, millones de españoles se sienten todavía acomplejados cuando se comparan con los ciudadanos de otros países o cuando viajan al extranjero. La ceguera de no ver todo lo que de bueno tiene España –en muchos casos, de magnífico- conduce a una especie de melancolía colectiva que desemboca en una sensación patológica de inferioridad. Esa ceguera impide a muchos vislumbrar las enormes posibilidades de vivir en un país tan maravilloso como el nuestro –con todos sus defectos y problemas, desde luego, pero no más que otros-, anula la capacidad de evolucionar en sentido positivo, como personas y como profesionales, y dificulta una felicidad que, en la medida en que puede depender del ámbito exterior, parecía venir dada desde el momento en que vivimos en lo que la mayoría de los turistas que nos visitan califican como “un paraíso”.

Parece que una mayoría aún no es consciente de lo estupendo que es nuestro país.

Si en España ocurriesen en la actualidad atentados terroristas con la frecuencia y facilidad con que lo hacen en Francia o en Reino Unido; si en España se tardase una semana en identificar a ocho víctimas de un atentado sin dar información alguna a las familias; o si en España ardiera tan fácilmente un rascacielos en el centro de la capital, con decenas de víctimas, en medio de una desastrosa acción gubernamental, los españoles diríamos que nuestro país no tiene remedio. Y, sin embargo, esas cosas están ocurriendo en países tan avanzados como los dos citados, mientras el nuestro funciona con una eficacia admirable en casi todos los sentidos. Es solo un ejemplo -tal vez un poco extremo, pero ilustrativo- del enfoque equivocado que muchos españoles tienen sobre nuestro país.

OJOS EXTRANJEROS

España recibió más de 75 millones de turistas en 2016, siendo el país que más turistas recibe del mundo en comparación con su población y el tercero –si no el segundo ya- en términos absolutos. Si mirásemos España con los ojos con que nos miran todos esos visitantes, veríamos un país con una seguridad envidiable; una sanidad de lo mejor del mundo; una convivencia ciudadana sin parangón, con una paradigmática ausencia de conflictos a pesar del roce masivo de nuestras costumbres sociales; unas infraestructuras y un funcionamiento general de la maquinaria nacional extraordinarios; un equilibrio armónico entre modernidad y tradición; un patrimonio histórico/artístico/monumental entre los primeros del mundo; una gastronomía deliciosa, con una hostelería de primer nivel y varios de los mejores restaurantes del mundo; unas fiestas variadísimas y fascinantes; un clima y unos ecosistemas múltiples y agradabilísimos; una longevidad de la población entre las más altas del mundo; una capacidad de innovación cada vez más competitiva; una solidaridad y una generosidad que nos colocan en cabeza en donación de órganos y ayudas colectivas; un bienestar individual y una calidad de vida a la cabeza del planeta; una economía desarrollada situada entre las diez o quince mayores del mundo…

Las ciudades españolas, entre las más seguras del mundo. PROPRONews
Las ciudades españolas, entre las más seguras del mundo. PROPRONews

Podríamos seguir poniendo ejemplos de lo que nuestro país tiene de envidiable. Para ponerlo de manifiesto y combatir ese complejo, para animar a nuestros compatriotas a que digan con orgullo “soy español” cuando  les pregunten por ahí, para que nadie de aquí se sienta inferior ante nadie fuera de España, nace esta sección donde, periódicamente, vamos a publicar reportajes actualizados sobre lo mucho positivo y admirable que tiene y ofrece nuestro país. No se trata de mirarnos el ombligo, sino de alimentar la terapia colectiva de la desinhibición y colaborar con las nuevas generaciones, que cada vez se sienten menos disminuidas frente a lo exterior. España es un país estupendo y los españoles somos gente formidable. Y defectos tenemos como todos los demás; o tal vez, incluso menos. Así que, ¡fuera complejos y a comernos el mundo!

Museo Guggenheim de Bilbao. PROPRONews
Museo Guggenheim de Bilbao. PROPRONews