Las grandes superficies y los nuevos hábitos de consumo en todo el mundo han puesto en peligro a los mercados tradicionales, esos espacios de compraventa de productos sobre todo alimenticios, pero también de convivencia y de cultura, enclavados en el corazón de las ciudades. Muchos de ellos han desaparecido. Pero otros muchos permanecen aún en pie, prestando un impagable servicio a la ciudadanía. En muchos casos, los mercados han sido restaurados y reformados y se les ha dado una nueva vida, convirtiéndose de nuevo en importantes focos del acontecer urbano. Esta sección nace para divulgar y preservar estos espacios, para denunciar los atentados que puedan sufrir y para defender a los que corran peligro.

Bajo techo o al aire libre; construidos hace siglos o recién erigidos; reconstruidos, reformados o moderrnizados; los mercados tradicionales del mundo están viviendo una nueva existencia de esplendor en aquellos lugares donde autoridades y ciudadanos tienen la necesaria sensibilidad como para preservar esta riqueza que nos legó el pasado y a la que hemos de insuflar también futuro, para dejarlos a las nuevas generaciones.

Los mercados son una riqueza imprescindible de las ciudades.

En su antiguo emplazamiento de la Plaza Alta
En su antiguo emplazamiento de la Plaza Alta

Esta sección es la consecuencia de una decisión personal de nuestro director, José Mª Pagador, que, como periodista, no solo lleva ejerciendo la información, la opinión y la crítica desde hace casi cincuenta años, sino que, además, ha tomado parte activa, como ciudadano y activista, en acontecimientos y cuestiones que han despertado siempre su interés y solidaridad. Una de estas cuestiones son los mercados tradicionales. Su devoción por estos espacios y su dedicación a la defensa y preservación de los mismos, viene de antiguo.

SALVÓ EL MERCADO DE SU CIUDAD

La labor de José Mª Pagador en defensa de los mercados de abastos no se ha centrado solo en la denuncia de los atentados y el abandono que han sufrido. También ha tomado parte activa en esa tarea como ciudadano y activista. A él se debe casi en exclusiva la salvación del mercado central de su ciudad, Badajoz. Esta es la historia.

Nuestro director salvó personalmente el de su ciudad natal.

Hace más de cuarenta años, el Ayuntamiento de Badajoz había tomado, prácticamente a escondidas, la decisión de derribar el mercado de abastos de la ciudad, situado en la Plaza Alta, en pleno casco histórico. Se trataba de un gran edificio de hierro de tres cuerpos, proyectado en 1890 por el arquitecto Tomás Brioso, al estilo de todos los de su tipo que se construyeron en aquel tiempo en numerosas ciudades españolas y extranjeras, por la influencia de la nueva arquitectura metálica que venía de París. El mercado prestó servicio hasta comienzos de la década de 1970 y en 1975 llevaba ya varios años cerrado. Un día de 1975, realizando su trabajo como reportero en el diario Hoy de Badajoz, donde entonces trabajaba, José Mª Pagador descubrió que el mercado había sido derribado de la noche a la mañana y sus airosas estructuras metálicas estaban siendo cortadas con radiales para facilitar su transporte, pues habían sido vendidas a un chatarrero.

En su actual emplazamiento en el campus. PROPRONews
En su actual emplazamiento en el campus. PROPRONews

El periodista advirtió in situ, a los responsables del derribo, que lo que estaban haciendo era ilegal y todo un atentado contra el patrimonio histórico-artístico de la ciudad, amenazó con publicar el asunto al día siguiente –cosa que, naturalmente, hizo- y esa misma mañana visitó al alcalde, para advertirle de las consecuencias que tendría para él y para el Consistorio la consumación de semejante atropello. Su intervención fue decisiva. El Ayuntamiento paró de inmediato el derribo. Pero el alcalde había comunicado al periodista que la institución carecía de presupuesto para darle un uso alternativo a la estructura que se quería eliminar, por lo que era muy difícil preservar algo que, según el político, carecía de utilidad y, menos aun, de financiación.

EL PERIODISTA FINANCIA EL TRASLADO

En un gesto propio de valientes, José Mª Pagador aseguró al alcalde que él se haría cargo del coste de la recuperación y traslado del mercado, anticipando que alguna forma de financiación encontraría, aunque entonces aún no sabía cuál. No tardó mucho, sin embargo, en ocurrírsele una idea. En la Plaza Alta, libre ya del edificio del mercado –que se había terminado de desmontar desatornillando la estructura sin dañarla y cuyas piezas habían sido almacenadas cuidadosamente- podía celebrarse un gran espectáculo, con cuya recaudación sufragar la recuperación y el traslado y montaje del edificio en otro lugar. La plaza tiene unos tres mil metros cuadrados y, según los técnicos que consultó Pagador, podía admitir un aforo de unos 2.000 espectadores sentados. Para que le ayudase en la campaña y en el diseño del espectáculo, José Mª recurrió a su amigo y colega Julio Luengo Garallo, director entonces de la emisora de la SER en Badajoz. Entre los dos y con ayuda de otros ciudadanos, según cuenta el periodista, organizaron la Noche Gitana, un festival que reunió a lo mejor del flamenco extremeño y nacional, con más de cincuenta cantaores, bailaores y músicos. El despectáculo, celebrado aquel mismo año, fue un éxito total. La Plaza Alta se llenó de espectadores, sin que quedara ni una sola localidad libre. Y se recaudó alrededor de un millón de pesetas, en una época en que un piso costaba ese dinero. Con la recaudación se financió la recuperación del edificio metálico del mercado, su traslado al campus universitario de Badajoz –donde funcionó muchos años como biblioteca y donde espera un nuevo uso- y su montaje.

La Plaza Alta en la actualidad. PROPRONews
La Plaza Alta en la actualidad. PROPRONews

En 2012 el viejo mercado de abastos de Badajoz, sano y salvo para siempre, fue declarado Bien de Interés Cultural. Pero si alguien interesado en conocer la historia se acerca hoy al monumento, no hallará en él una sola explicación de cómo se gestó y consumó su salvación. A veces, las ciudades pueden ser muy desagradecidas.