El sainete del debate, otra pifia monumental de Iván Redondo

Las geniales maniobras del “gurú” conducen a Pedro Sánchez a un callejón sin salida o a desdecirse

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El callejón sin salida de Pedro Sánchez el día 23 de abril en RTVE.
El callejón sin salida de Pedro Sánchez el día 23 de abril en RTVE.

Cuando Iván Redondo, el factótum de campaña de Pedro Sánchez, se las prometía más felices en esa “apasionante” materia electoral que dice que es lo suyo y de lo que más sabe, aparentemente con todos los vientos a favor en esta campaña, con una rara y propicia unanimidad en las encuestas, y con unas calculadas cuñas de fragmentación de la derecha que parecía estar dando sustanciosos réditos electorales al PSOE, una nueva pifia táctica del “gurú” encrespa esas aguas mansas, crea un agrio problema donde no lo había, enfrenta a diferentes sectores socialistas, genera un grave dilema en el Comité Electoral del partido, pone en evidencia una vez más el abuso de las instituciones públicas y de RTVE por parte del Gabinete que dirige y mete a Pedro Sánchez en el callejón sin salida de acudir solo el día 23 a RTVE, o desdecirse y aceptar el día 22, o volver a desdecirse y participar en el debate de Atresmedia, en el que sí estarán el mismo día sus otros tres oponentes, como lo harían el 22 si se vuelve a esa fecha en RTVE.

El debate, cual absurda bomba de relojería no prevista, le ha estallado en las manos a Pedro Sánchez en el peor momento, a pocos días de las elecciones y cuando todo parecía irle viento en popa, por obra y gracia de su “gurú” de cabecera, según señalan a este periódico fuentes socialistas disconformes con la actuación y el excesivo protagonismo de Iván Redondo en esta campaña y en tantas cosas que atañen al presidente, “en las que deberían tener mayor papel los órganos del partido y no fiarlo todo a las ocurrencias del “spin doctor”, porque ya tenemos la experiencia de cómo hundió a Monago cuando aseguraba que este iba a revalidar mayoría en Extremadura y perdió estrepitosamente”, según un veterano socialista.


El debate, cual absurda bomba de relojería no prevista, le ha estallado en las manos a Pedro Sánchez cuando todo parecía irle viento en popa.


Un amplio sector del PSOE, incluyendo destacados y experimentados miembros del Comité Electoral –según ha podido saber este periódico de fuentes fidedignas- era partidario desde el principio de que los debates centrales de estas elecciones tuviesen lugar, como siempre, en RTVE, la cadena pública, con la cesión de la señal en abierto a todas las cadenas del país, lo que garantizaba una audiencia masiva sin competencia en ninguna cadena privada y sin que el presidente hiciese distingos o diese trato de favor a ninguna de esas cadenas. Debates que podían ser un cara a cara de ida y vuelta entre Pedro Sánchez y el líder de la oposición, Pablo Casado, como otras veces –habida cuenta, además, de que un cara a cara similar ya lo había solicitado Pedro Sánchez en elecciones anteriores cuando él estaba en la oposición, y de que, cosa insólita en nuestra democracia, el principal partido de la oposición le saca una ventaja de 50 diputados al del gobierno en el actual Parlamento-, e incluso algún debate más amplio, no excluyente del primero, que diese entrada también al resto de líderes de las principales formaciones con representación parlamentaria. Sin embargo, enseguida apareció la opción de que el debate lo organizase una cadena privada, y no una cualquiera sino una “de confianza”.

¿UNA MANIOBRA?

La invitación de Atresmedia para el debate inicialmente previsto a cinco para el martes 23 de abril, según las fuentes consultadas, no se sabe si fue una espontánea iniciativa de este grupo de comunicación propietario de Antena3 y de La Sexta, o si era consecuencia –como sospechan muchos- de una calculada maniobra de Iván Redondo. Los que sostienen esta tesis aducen las buenas relaciones del “gurú” con dicho grupo, sus colaboraciones con programas y cadenas del mismo, y su protagonismo como “tertuliano de cabecera” de Susanna Griso en el programa matinal de Antena3 Espejo Público. Todo eso –además de su condición de jefe de Gabinete de la Presidencia del gobierno- le facilitaba extraordinariamente el acceso a los centros de decisión de Atresmedia. Pero en España hay cadenas privadas tan importantes o más que esta, como Mediaset. ¿Por qué, pues, de un debate tan importante fue excluida de antemano RTVE y además tenía que celebrarse precisamente en las televisiones de Atresmedia y no, por ejemplo, en Telecinco o Cuatro?

Pues, según las fuentes consultadas, por cinco motivos fundamentales para los intereses de Pedro Sánchez y del rédito profesional para el propio “spin doctor”, según esta estrategia electoral diseñada por Iván Redondo –“que, por cierto, está centrado en la campaña socialista, pero cobra el sueldazo público que le pagamos todos los españoles, como hizo en Extremadura como jefe de gabinete de Monago en las segundas elecciones que este perdió”-. Primero, porque Iván Redondo podía condicionar previamente, aun sutilmente, el formato y contenido del debate en sus cadenas amigas en favor de Pedro Sánchez. Segundo, porque se iba a dar a Vox un protagonismo que no le corresponde al ser todavía un partido extraparlamentario, pero que sin duda podía dañar al PP y a Cs. Tercero, por volver a escenificar en pantalla el “trifachito” de Colón, maniobra que debía favorecer claramente al presidente. Cuarto, porque era de esperar que “las tres derechas pelearan entre sí” y, al tiempo, se volvieran las tres contra Sánchez, escenificando de ese modo la “cruzada del presidente contra el nuevo fascismo de Colón”. Y quinto, porque, terminado el debate, estaba garantizado desde la misma noche del día 23 un formidable eco mediático a través de los influyentes programas de Atresmedia como Espejo Público, Al Rojo Vivo, La Sexta Noche y otros.


No se sabe si la invitación inicial de Atresmedia fue una iniciativa espontánea del grupo, o consecuencia de una calculada maniobra de Iván Redondo.


Todos estos cálculos y maniobras astutamente trazados con la connivencia inocente de PP y Cs, saltaron por los aires cuando, como consecuencia del recurso de otros partidos con representación parlamentaria, la Junta Electoral Central excluyó a Vox del debate en Atresmedia y de cualquier otro. Y aquí es cuando vuelve a ponerse de manifiesto la torpeza y falta de reflejos del Gabinete de la Presidencia del Gobierno que dirige Iván Redondo para gestionar el contratiempo.

REACCIONES ADVERSAS

En lugar de mantener su palabra de asistir al debate de Atresmedia en el nuevo formato de cuatro contendientes, y presionados Pedro Sánchez e Iván Redondo por los duros comunicados de la dirección y los periodistas de RTVE, y por la reacción de amplios sectores del PSOE y de la opinión pública, deciden desistir de aquel y volver al redil de la cadena pública, que inicialmente fija la fecha del lunes 22 de abril para celebrar su debate, dado que el 23 está programado el de Atresmedia al que tienen intención de asistir de todas formas Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias.

En principio, el presidente se muestra favorable. Pero enseguida, sin duda mal aconsejado por su “gurú” en el sentido de que dos debates seguidos –y menos sin la “ayuda” indirecta de Vox- no le convienen, Pedro Sánchez comunica a RTVE que el 22 no va a ir y que el debate tiene que hacerse en la cadena pública el mismo día 23, aun a sabiendas de su coincidencia con el de Atresmedia, “lo cual es de una torpeza y una falta de elegancia inauditas”, según fuentes socialistas críticas consultadas. Y entonces es cuando el asunto se les escapa definitivamente de las manos al presidente y a su “gurú” de cabecera.

De inmediato, se producen dos reacciones igualmente demoledoras para ambos. Por un lado, y ante la inconsecuencia –por no decir algo peor- de la dirección de RTVE de aceptar cambiar la fecha al día 23 aun consciente de la coincidencia en fecha y hora con el debate de Atresmedia, los Consejos de Informativos de TVE, RNE y RTVE –que representan a todos los periodistas del ente público y que ya se habían quejado de que Sánchez despreciase al principio un debate en la cadena pública-, emiten una dura protesta contra dicho cambio, señalando unánimemente que los medios públicos “deben apostar por la imparcialidad y no ajustar su programación a la propuesta de un único partido”, y dejando bien claro que “no aceptamos que ninguno de los partidos pretenda imponer su criterio”.

Iván Redondo impartiendo doctrina en Antena 3. A él se atribuye la maniobra del debate a cinco en Atresmedia, luego frustrado.
Iván Redondo impartiendo doctrina en Antena 3. A él se atribuye la maniobra del debate a cinco en Atresmedia, luego frustrado.

Y por otro lado, los líderes de los otros tres partidos concernidos manifiestan públicamente que no acudirán al debate exprés organizado por la dirección de RTVE para el día 23 a la exclusiva conveniencia de Pedro Sánchez y que, en cambio, cumplirán la palabra dada a Atresmedia y acudirán al debate organizado ese día por dicho grupo, aun cuando no asista Pedro Sánchez.

CALLEJÓN SIN SALIDA

De modo que el presidente se ve ahora en este callejón sin salida –al menos sin una salida airosa, “porque, tome la decisión que tome, ya la ha cagado”, según socialistas críticos- que representa la espinosa disyuntiva de acudir solo el día 23 al “debate” de antemano frustrado de RTVE, al que no irán sus tres oponentes, o dar marcha atrás, desdecirse y participar en el debate a cuatro de Atresmedia, y desdecirse y aceptar el de la cadena pública el día anterior. “De cualquier forma, ya ha quedado mal: mal con la televisión y la radio públicas y sus profesionales, mal con la audiencia, mal con la ciudadanía y los votantes, mal con Atresmedia y mal con los otros tres candidatos que integran el panel. Y este es un fallo morrocotudo que puede hacerle daño a tan pocos días de las elecciones, porque, cómo va a explicar primero su negativa a debatir en RTVE, y luego su negativa a hacerlo el día 22 en RTVE y a intentar imponer el 23 en la cadena pública, como si fuera suya”, señalan estas fuentes.

Pero este fallo garrafal del asesoramiento de Iván Redondo no es una excepción. Todo lo contrario. Sus meteduras de pata son frecuentes. Otras pifias gordas del “gurú” que afectan seriamente al crédito de Sánchez, son, por ejemplo, la precoz dimisión forzada de Máxim Huerta y Carmen Montón, dos de los ministros del gobierno “mediático” que el “spin doctor” contribuyó a seleccionar; la ridícula administración de la imagen del presidente, con aquellas gafas de sol a bordo del Falcon y otras ocurrencias por el estilo; o la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, tema estrella utilizado por Redondo a conveniencia de la propaganda en cada momento, del que no se ha vuelto a hablar en la campaña después de haber sido anunciado de urgencia en reiteradas ocasiones. Y ahora, el escándalo del debate, que ha estallado en el peor momento para ellos.

En las campañas electorales es cuando Iván Redondo se luce. Las campañas, “más que cualquier otra cosa de mi actividad, son lo mío”, asegura él, según testimonio de alguien que le conoce. La ocasión suprema “de demostrar lo mucho que vale y sabe, de tapar la boca a los que dudan de sus capacidades, aunque, hasta ahora, con Albiol, Basagoiti y Monago terminó fracasando cuando de verdad tenía que acreditar sus dotes en una segunda oportunidad”. Por eso, viendo en la precampaña y la campaña el curso favorable de los acontecimientos para el PSOE y para sus propios intereses de “gurú”, se ha mostrado confiado y exultante según fuentes fidedignas, pese a algún patinazo como el de HAZ QUE PASE, cuyo doble sentido ha destruido su aparente eficacia inicial. Confiado y exultante hasta hoy, hasta que ha estallado el escándalo del debate. Y han vuelto a asaltarle las dudas de que se pueda repetir con Pedro Sánchez lo que ya ocurrió con Monago y con Albiol: que con su ayuda perdieron a la segunda oportunidad. Solo que perder ahora, es decir, si Pedro Sánchez no consigue formar gobierno aunque sea el más votado, y, sobre todo, si PP, Cs y Vox consiguen una mayoría suficiente para gobernar, la carrera del “gurú”, y él lo sabe perfectamente, habrá terminado en nuestro país. Como dice el maestro y amigo Miguel Ángel Aguilar, ¡atentos!

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Su último libro publicado es la novela El Viaje del Tiburón – Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

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