¿Quién teme a Susana Díaz?

Creciente rebelión de las bases socialistas en Andalucía

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De lideresa andaluza induscutible y temida, a gobernante tambaleante y menguada, y con un futuro más que incierto. Esta es la mutación que ha sufrido Susana Díaz en el transcurso de unos pocos meses, los que van desde la traición a Pedro Sánchez y su postulación para encabezar el PSOE nacional, a su incuestionable y dolorosa derrota en las primarias nacionales. Por todas las agrupaciones de Andalucía surgen ahora voces y movimientos para la renovación y la regeneración de un partido que gobierna la región desde hace casi cuarenta años, sin resultados apreciables en materia de empleo, mejora educativa o progreso social, y que se ha visto salpicado por llamativos escándalos de corrupción.

Susana Díaz. JUNTA DE ANDALUCÍA
Susana Díaz. JUNTA DE ANDALUCÍA

El signo más evidente de que la rebelión ha empezado es el resultado de las primarias para la Secretaría General del PSOE nacional en la Agrupación Socialista de Triana, a la que pertenece la propia Susana Díaz, y donde, hasta ahora, la unanimidad de las bases había sido casi absoluta, aunque la procesión fuese por dentro de muchos militantes críticos. Y lo mismo, incluso más, puede decirse del resto de las agrupaciones andaluzas. En efecto, en las primarias del 21 de mayo pasado, de los 292 votos emitidos en la agrupación socialista trianera, la suya, Susana Díaz obtuvo 216, es decir, el 74 % del total. Pero lo significativo es que en su propia “casa”, nada menos que 76 militantes, es decir, el 26 % (57 votos para Pedro Sánchez, 16 para Patxi López y 3 en blanco) se atrevieron a votar contra ella. Y la ola sigue creciendo allí y en todas partes. Prueba de ello es que en la propia capital andaluza Pedro Sánchez ganó en la agrupación de Bellavista. O que también ganó en Cádiz capital y en Almería capital, un logro que trastocaba el objetivo de Díaz de ganar en todas las capitales de provincia andaluzas.

Las bases críticas se rearman en las ocho provincias andaluzas.

GOLPE DURÍSIMO

La apabullante derrota de Susana Díaz frente a Pedro Sánchez, que ganó con holgura en todas las comunidades autónomas (con 10 puntos y 15.000 votos de ventaja) salvo Andalucía, ha sido un durísimo golpe para la presidenta andaluza, que en su inexplicable delirio estaba persuadida no solo de que iba a ganar, sino de que, además, arrasaría. Y la realidad es que la arrasada fue ella. Pero, siendo esto lo más doloroso, lo más preocupante para ella es que sus cimientos políticos en Andalucía, su bastión personal, han empezado a temblar con fuerza. A la rebelión inequívoca contra Díaz de numerosos altos cargos y exaltos cargos andaluces -como Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, uno de los artífices de la aplastante victoria de Sánchez, como responsable de Estrategia y Comunicación de su campaña; o Evangelina Naranjo, que fue consejera de Gobernación con Manuel Chaves; o Encarnación Maldonado y Nieves Hernández, exconcejalas de Sevilla; o Francisco Toscano, alcalde de Dos Hermanas; o históricos como Luis Yáñez y Carmen Hermosín; o cinco expresidentes de la Diputación de Málaga, Fraile, Linde, Maldonado, Pendón y Povedano; o José María Román, alcalde de Chiclana; o Fernando Martínez, secretario general del PSOE de Almería capital y exalcalde de la ciudad; o Francisco Giménez, alcalde de Dalías, junto a toda su corporación; o Juan Antonio Rodríguez, alcalde de Jun; o José María Rueda, secretario general socialista en Granada capital; y así, una lista interminable de nombres destacados- hay que sumar la marea de militantes andaluces que votaron a Pedro Sánchez y, en mucha menor medida, a Patxi López; una marea crítica que, después del varapalo sufrido por Díaz, no deja de crecer.

Agrupación socialista de Triana, la de la presidenta. PROPRONews
Agrupación socialista de Triana, la de la presidenta. PROPRONews

MAREA DE DESCONTENTOS

Esta marea de descontentos con la labor y la figura de la presidenta, en efecto, no ha hecho más que empezar. Las primarias nacionales han aflorado una parte del iceberg de los críticos contra Susana Díaz, que son muchos más de los que se ven y que están incluso en amplias capas de la administración autonómica, como ha puesto de manifiesto el hecho, dolorosísimo para ella, de haber obtenido 1.200 menos votos que avales presentó. Eso demuestra que centenares de esos avales, de militantes que son empleados en las instituciones y que recibieron la correspondiente llamada “persuasiva”, no fueron voluntarios. Es decir, la rebelión se había incubado también entre los avalistas de la presidenta. Todo lo contrario que Pedro Sánchez, que pasó de 53.692 avales a más de 74.200 votos.

Numerosos dirigentes andaluces son contrarios a la lideresa.

Después de haber perdido tan estrepitosamente en todas las regiones salvo en la suya, con derrotas apabullantes por más del 60, el 70 y hasta el 80 % -como en La Rioja, Galicia, Valencia, Cantabria, Baleares o Cataluña- y por más del 50 % en casi todas las demás, Susana Díaz optó por retirarse a sus cuarteles de invierno, en la creencia de que siempre le quedaría Andalucía. Pero también en esto parece que se equivoca, porque la contestación crece por todas partes, y más, después del “congreso exprés” que ha convocado para garantizarse la continuidad al frente del PSOE andaluz, sin dar opción ni tiempo a que pueda presentarse una candidatura alternativa de peso. Su “victoria” en las primarias andaluzas es un balón de oxígeno temporal. Conseguir, como ha conseguido, 25.000 avales cuando solo necesitaba menos de 5.000 para concurrir, evidencia de nuevo su manejo oportunista del aparato y la falta de democracia interna, pues este tipo de maniobras hace prácticamente imposible que candidatos alternativos puedan competir en igualdad de condiciones. Pero este subterfugio no conjura el peligro que se le avecina. Solo es cuestión de tiempo. Los sanchistas, según fuentes consultadas por este periódico, no van a permanecer de brazos cruzados. Y las elecciones autonómicas empiezan a representar ahora una amenaza temible para alguien que se ha autoproclamado siempre como “ganadora”, hasta que un “perdedor” –como ella misma llamaba insistentemente a Pedro Sánchez- la venció por goleada. El peor de los escenarios posibles para su orgullo.

La contestación social es creciente. PROPRONews
La contestación social es creciente. PROPRONews

MANERA “TRAMPOSA”

José Antonio Pérez Tapias, uno de los posibles candidatos de relevancia a enfrentarse a Susana Díaz por la secretaría general de los socialistas andaluces, ha declarado a diversos medios decomunicación que descartó optar a ella precisamente “por falta de tiempo”, y por la manera “tramposa” –como la ha designado textualmente- con que se ha convocado el congreso andaluz, en un proceso que no garantiza “las condiciones elementales de transparencia”, según sus palabras. Lo burdo de la maniobra queda de manifiesto por el hecho de que Susana Díaz convocó este congreso a toda prisa y solo horas después de su derrota frente a Sánchez, en un intento de impedir que ningún candidato alternativo tuviese tiempo de contar con el apoyo organizativo de las plataformas sanchistas que se extienden ya por toda Andalucía de manera creciente.

Sus cimientos políticos en Andalucía han empezado a ceder.

La marea antisusanista en el PSOE andaluz tiene un potente punto de partida en ese 37 % de militantes andaluces que no la votaron en las primarias de mayo para liderar el partido a nivel nacional. Como esas primarias han puesto de manifiesto, en cuatro provincias andaluzas –Sevilla, Huelva, Córdoba y Jaén- los críticos constituyen hoy el 34 % de la militancia; pero es que en las otras cuatro –Almería, Cádiz, Granada y Málaga- los criticos son ya más del 40 %.

Miembros del sector crítico del PSOE andaluz señalan que “Susana Díaz tiene que comprender que ha dejado de representar a los socialistas andaluces y a los andaluces en general, al haber querido marcharse a Madrid y haberse enrocado de nuevo, tras su derrota, en Andalucía, a la que ha convertido en moneda de cambio y en una egoísta alternativa personal suya. Y eso no es de recibo. Prueba de su desinterés es la desatención en la que ha tenido a la región durante los meses de preparación y desarrollo de su campaña por todo el país”.

Díaz exhibió su pérdida de autoridad al rodearse de las viejas glorias socialistas en Madrid.

Muchos andaluces consideran que merecen a alguien mejor preparado y con más visión al frente del gobierno autonómico. Son muchos los que argumentan que Susana carece de preparación para el cargo que ostenta y mucho más, para aspirar a otros cometidos de mayor responsabilidad. Desde los 17 años –y son ya 26- no ha hecho otra cosa que dedicarse a la política, desde sus inicios en las Juventudes Socialistas, pasando luego por concejal, teniente de alcalde, diputada nacional y andaluza, hasta ser nombrada por Griñán como consejera de la Presidencia en 2012, y su ascenso al máximo cargo andaluz tras la renuncia de aquel. Sus críticos le reprochan que no haya trabajado jamás fuera de la política, o que tardase diez años en hacer la carrera de Derecho, o que haya hecho una campaña de primarias en España tan torpe y desnortada.

Se extienden las críticas a su gestión. PROPRONews
Se extienden las críticas a su gestión. PROPRONews

TORPEZA

Analistas políticos han abundado, en efecto, en esta presunta torpeza, analizando que a nadie se le ocurre, para sustentar sus tesis, esgrimir argumentos que no dependen de uno, como, por ejemplo, el asegurar que ella “es una ganadora”, que “le gusta ganar hasta al parchís” y que “nunca había perdido una elección”; y acusando a su oponente de “perdedor”. “Su falta de visión y de cálculo han puesto ahora a la “ganadora” en la insostenible tesitura de haber sido derrotada precisamente por ese “perdedor”, señalan estas fuentes.

La convocatoria de un congreso exprés ha puesto de manifiesto su debilidad.

Entretanto –y como está ocurriendo con José Antonio Monago en Extremadura ante la pérdida de autoridad y de posibilidades electorales de Vara-, el líder del PP andaluz, Juan Manuel Moreno, se frota las manos ante la división que la errática trayectoria de Susana Díaz desde el otoño de 2016 ha causado en el PSOE andaluz. El dirigente popular, según fuentes de su partido, empieza a ver llegado el día de –como Monago hizo en 2011, ganando la Junta de Extremadura por primera vez para el PP- alcanzar la presidencia de la de Andalucía, desplazando del poder a los socialistas también por primera vez en democracia después de casi cuarenta años. Si esto sucediera, los críticos del PSOE achacarían toda la responsabilidad a Susana Díaz, por su nefasta gestión de los últimos meses y por la ausencia de resultados tangibles de su gestión al frente de la Junta desde que se hizo cargo de ella.

Masiva asistencia al último mitin de Pedro Sánchez en Sevilla. PROPRONews
Masiva asistencia al último mitin de Pedro Sánchez en Sevilla. PROPRONews

En relación con la acusación de torpeza que le atribuyen los críticos, dos son los argumentos que estos esgrimen para visualizarla. En primer lugar, “la presidenta mostró a todo el mundo su falta de autoridad –señala uno de ellos-, al rodearse de las viejas glorias del partido en el mitin de Madrid. Solo alguien que no confía en sí mismo necesita esa corte de autoridades para apoyar la suya”. Y, en segundo lugar, otro crítico pone en evidencia la torpeza de convocar a toda prisa un congreso exprés en Andalucía con la finalidad de dejar fuera a posibles contrincantes, como así ha ocurrido. “Eso demuestra –dice este observador- su debilidad y falta de reflejos. Si fuese más inteligente, Susana Díaz habría convocado un congreso en tiempo y forma, dando a todos los militantes el plazo suficiente y la opción razonable de enfrentarse a ella con alguna garantía de éxito. Eso hubiese demostrado que le queda fuerza aún y le hubiese reconciliado con un amplio sector del partido andaluz, que está harto de su ordeno y mando”.

El impuesto de sucesiones, otra china en su zapato. PROPRONews
El impuesto de sucesiones, otra china en su zapato. PROPRONews

Esta pérdida de autoridad y este aumento de su debilidad que señalan sus críticos, constituyen un cóctel que puede ser letal para el futuro de Susana Díaz en el último reducto que le queda, Andalucía. “Solo –repiten aquellos- es cuestión de tiempo”. ¿Quién teme ya en Andalucía a la otrora poderosa y autoritaria Susana Díaz?, se preguntan los críticos. Y la respuesta, dicen -salvo los que dependen de su directa voluntad-, es que nadie. “La pena –añaden- es que el PSOE pueda perder Andalucía por no tener al frente a un líder a la altura de los tiempos y de lo que necesita la región en el siglo XXI”.