El presidente de Portugal hace cola y paga su entrada

La civilidad de un país donde la máxima autoridad se comporta como un ciudadano más

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El presidente de Portugal en primera página. Detalle de la portada de Sport.
El presidente de Portugal en primera página. Detalle de la portada de Sport.

La prensa deportiva portuguesa se hizo eco recientemente de un hecho que en España puede parecer extraordinario pero que en Portugal es completamente normal. En la primera página de algunos periódicos lusos aparecía la imagen del presidente Marcelo Rebelo de Sousa, viendo entre el público un partido del open de tenis de Estoril, después de pagarse su entrada de su bolsillo, algo por completo inconcebible en España.

En nuestro país, no ya el rey, ni el presidente del Gobierno, ni los ministros, ni los presidentes ni los consejeros de comunidades autónomas, ni siquiera los alcaldes o concejales hacen cola para sacarse su entrada ni, por supuesto, la pagan, ni van a sentarse entre el público para ver un acontecimiento deportivo o cultural. En Portugal, en cambio, del presidente para abajo, esto es algo completamente normal.

Si la prensa deportiva portuguesa ha sacado hace unos días en primera página al presidente Marcelo Rebelo de Sousa sentado entre el público, en un partido de tenis, después de haber comprado personalmente su entrada, no lo hace porque lo considere algo extraordinario, sino, precisamente, por la normalidad que eso representa, como sacaría a cualquier otra celebridad que se deja ver en público, pues ya es noticia en sí que el presidente del país asista a un evento cualquiera.

Portada del periódico Sport.
Portada del periódico Sport.

El periódico, cuya primera página reproducimos aquí, deja traslucir el cariño y la simpatía que el pueblo de Portugal profesa a su presidente. El titular lo dice todo: “Marcelo, en medio del pueblo”. Y en esa llamada de primera, el periódico informa que el presidente “compró su entrada” y “comió un sandwich de queso y tomó zumo de naranja en la grada”.

No es un hecho aislado. Los presidentes de Portugal pertenecen al pueblo y viven y se mueven entre la ciudadanía. Recientemente publicamos una noticia sobre el señor Rebelo de Sousa, con una simpática imagen en la que se le veía, distendido, lustrándose los zapatos en una calle de Lisboa, sin escolta y sin que los transeúntes le incomodasen en lo más mínimo. Confieso mi envidia como ciudadano ante un país que es tan democrático y civilizado y donde la autoridad no se le sube a nadie a la cabeza.

(José Mª Pagador es escritor, periodista y fundador y director de PROPRONews).

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