PPudrir, PPudrición, PPutrefacción, PPudridero, PPodredumbre, PPodridos…

Se agotan las palabras para calificar lo que sucede. La cloaca de Génova no para de desaguar malolientes cadáveres políticos

362

EL REGISTRO DEL BOLSO DE CIFUENTES. ÚLTIMA HORA.

La cloaca de Génova (sede del PP) no para de desaguar cadáveres políticos en un abominable estado de pudrición cada vez más cutre, como lo ha calificado un miembro destacado de ese partido. El último, el de Cristina Cifuentes y, además, por causas tan escandalosamente peregrinas, tan increíbles, que al asco generalizado de la ciudadanía viene a sumarse una infinita estupefacción.

Ya no quedan palabras para calificar la cloaca en que el PP ha terminado de convertir la política española. Al falso máster de Cifuentes, presunta estafa de un título universitario inmerecido, vino a sumarse ayer la noticia desvelada por okdiario del robo de botes de crema antiage en un supermercado de Madrid cuando ella era vicepresidenta de la Asamblea de Madrid. Si con el master la ya expresidenta quería embellecer su curriculum, con la crema antiedad que pretendía llevarse sin pagar tal vez aspiraba a garantizarse una imposible juventud que ya no volverá. De repente, Cristina Cifuentes se ha hecho vieja por dentro y por fuera, como política y como individuo, tanto que hoy es un cadáver político que se pudre ya en la cloaca en la que algunos han convertido la política española. Ella –¡hay que ser, encima, torpe!- no solo ha perdido el cargo y el curriculum que pretendía engrandecer, sino que ha destruido también el último resto de prestigio personal, que es lo último que nos queda a las personas cuando todo se derrumba alrededor. Hasta el Dioni tenía más inteligencia y glamur.


Lo mismo roban lo mucho que lo poco, la gran mordida de la faraónica obra pública o los botes de crema de un supermercado.


Con el episodio de las cremas robadas de Cifuentes, ciertos políticos del PP dejan acreditado que lo quieren todo pero sin pagar, de modo que lo mismo roban lo mucho que lo poco, la gran mordida de la faraónica obra pública y los botes de crema de un supermercado, el desvío de fondos públicos a bolsillos privados y los humildes productos de un hiper.

Cierto que la responsabilidad de esta cloaca pestilente no es solo de ellos. Ahora mismo se juzga en Andalucía el escandaloso caso de los ERE, que tiene sentados en el banquillo de los acusados nada menos que a dos expresidentes andaluces, entre otros numerosos políticos socialistas. Pero es evidente que con el partido en el gobierno se ha alcanzado el cénit del trinque y la cutrez (en palabras de García Albiol), de modo que con ellos se agota el vocabulario relativo a la PPodredumbre. PPudrir, PPodridos, PPutrefacción, PPudrición, PPutrefacción, son vocablos que ya se escriben con la doble PP del Partido Popular, como lluvia se escribe con doble ele.

UNA NÓMINA INTERMINABLE

Ahora mismo –y esto no ocurre en ningún otro partido-, de Rajoy para abajo hay numerosos políticos del PP sospechosos de corrupción (recordemos que el presidente figura en los papeles de Bárcenas como presunto perceptor de sobresueldos en dinero negro que tampoco fueron declarados a Hacienda, y recordemos que el propio PP está imputado como partícipe a título lucrativo) o directamente acusados, procesados, juzgados, condenados o en prisión. Ningún otro partido político tiene una nómina semejante de PPodridos. Es una lista interminable que incluye presuntamente al presidente del Gobierno, ministros, altos cargos nacionales, gerentes y funcionarios del partido, presidentes y altos cargos autonómicos, diputados y senadores, alcaldes y concejales… Y, además, como prueba el caso Cifuentes, por meter la mano desde en las estanterías de un supermercado, hasta en la caja pública del dinero de todos los españoles. Porque son insaciables y lo quieren todo, todo y todo.

El grado de PPutrefacción manifiesta que comentamos tiene todavía mayor calado teniendo en cuenta que su última protagonista se había erigido en la adalid de la regeneración y la transparencia en el PP, y que esa misma persona que afanaba por la jeta cremas antiedad en un supermercado y adornaba su triste historial con másteres falsos, acababa de llevar al fiscal el escándalo del derroche criminal de la llamada Ciudad de la Justicia de Madrid, que involucra, entre otros, a su egregia antecesora, Esperanza Aguirre. Lo de la Ciudad de la Justicia parece una broma patética –a la altura de las cremas antiedad- si no fuese otra prueba de este pantano de basura en que el PP ha convertido la política en nuestro país.

Señoras y señores votantes, ustedes verán, pero creo que una inmensa mayoría de españoles estamos de acuerdo en que ha llegado el momento de echar a los PPodridos del gobierno de todas las instituciones, desde la presidencia del Gobierno hasta el último ayuntamiento. Hay que limpiar a fondo nuestra democracia y eso, ¡ojo!, también atañe a los demás partidos.

(José Mª Pagador es periodista, escritor y director de PROPRONews)

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo