PP: el bajo estilo del mal perdedor

A partir de ahora ya todo va a ir en serio, lo de estos años ha sido una broma pesada

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Rafael Hernando representa la verdadera alma del PP y su bajo estilo de mal perdedor. RTVE
Rafael Hernando representa la verdadera alma del PP y su bajo estilo de mal perdedor. RTVE

Han sido días de vértigo desde que se hiciera pública, el 25 de mayo pasado, la sentencia del caso Gürtel que ha colocado al Partido Popular en su espacio natural: el del engaño, la mentira y la corrupción sin límites. La pesadilla ha acabado, a pesar de que los tiempos políticos futuros van a ser duros para todos, entre otras cosas, por el mal estilo de un partido que ni siquiera sabe perder.

Rosa Puch Álvarez
Rosa Puch Álvarez

Vamos a asistir ahora al síndrome de la novia (o del novio) despechada, de aquella frase tan sabia que decía: “Dios te libre de una mujer (o de un hombre) herida”. Y también me viene a la cabeza otra cita que también se cumple en la persona de Pedro Sánchez: “No hay enemigo pequeño“.

El Partido Popular va a dar ahora su verdadera cara, que no es otra que la del revanchismo, la chulería, el insulto y su profunda carencia de cultura democrática. La salida de Rajoy está bien, pero además tienen que hacer una buena limpieza en su propia casa y empezar a despertarse de una vez del largo letargo que anida en sus filas desde hace ya 40 años.

No voy a ocultar mi satisfacción porque el socialista Pedro Sánchez haya llegado a la Presidencia del Gobierno de España, después de haber sufrido graves embestidas desde sus propias filas y, desde luego, desde todos los partidos grandes o pequeños que hoy habitan en el espectro político de nuestro país. Tiene las manos limpias para elegir cómo conducir casi una nueva Transición. Nadie le ha regalado nada ni nadie se lo va a poner fácil. Desde que el Rey eligió a Adolfo Suárez para pilotar la democracia de la que hoy disfrutamos, no se habían vivido tiempos tan convulsos e inquietantes como los que estamos viviendo en este momento y en estos últimos diez días. Nadie daba un céntimo en aquel 3 de julio de 1976 –del que fui testigo directo desde mi responsabilidad de entonces en la jefatura del Área de Información Política de Radio Exterior de España-, por un Suárez que también sufrió ¡y de qué manera!, el desprecio de la derecha y de casi todos los estamentos de nuestro querido país.


El PP va a volver a mostrar ahora su verdadera cara, la de su profunda carencia de cultura democrática.


ESTUPEFACCIÓN PROPIA Y AJENA

Escucho estupefacta, como tantos españoles, los cientos y cientos de declaraciones de destacados miembros del Partido Popular poniendo en duda la elección legítima y democrática del socialista Pedro Sánchez para dirigir y gestionar España, al menos en los dos próximos años. Están demostrando lo poco que les importa la Constitución que nos dimos todos los españoles en 1978, cuando tanto dicen ensalzarla. Van a tener muy difícil tragarse y “comerse con patatas” lo que figura en uno de los artículos de la Carta Magna: cómo se puede derribar a un Gobierno mediante una moción de censura. El proceso es tan limpio e impecable como unas elecciones generales. Pero el PP está diciendo tales barbaridades desde que el pasado viernes triunfó la moción, que hay que poner en duda, y muy seriamente, el talante democrático de muchísimos de sus miembros, empezando por el mismísimo Mariano Rajoy.


Como hoy Pedro Sánchez, Adolfo Suárez también sufrió al principio el desprecio de la derecha y de casi todos los estamentos del país.


No se puede permitir que nadie diga que este cambio de gobierno es un golpe de Estado. Pero eso que están diciendo entre las filas del partido que ha gobernado España los últimos años nos debe invitar a una reflexión profunda de lo que de verdad es ser un demócrata. Los del PP, antes con Aznar y luego con Rajoy, han sido muchos años de postureo y de aprovechamiento indecente de los recursos públicos, en los que han sufrido gravemente las personas más desfavorecidas de nuestra sociedad: los jubilados, las viudas, los enfermos, los dependientes y sobre todo, los millones de parados, que en muchos casos solo han contado con la ayuda de sus familias y cuyas vidas y haciendas se han empobrecido de forma alarmante. Demasiada gente ha pasado y pasa hambre y penurias, porque las políticas sociales del Partido Popular simplemente no han existido. Ahora los ricos son más ricos y los pobres más pobres. Triste colofón para Mariano Rajoy, que se ha tenido que ir por la puerta de atrás, haciendo gala de una cobardía y un desprecio hacia todos nosotros que serían dignos de tratamiento terapéutico urgente.

Estoy convencida de que el nuevo Presidente del Gobierno de España va a tener mucha sensatez, humildad y paciencia. Pero me temo que el Partido Popular va a producir muchísima crispación y seguirá haciendo una exhibición extraordinaria de su escasa cordura cuando pierde definitivamente la partida. Solo hay que ver la gestualidad y los mensajes agresivos de Rafael Hernando. Él exterioriza estos días la verdadera alma del PP.

(Rosa Puch es periodista, cofundadora y subdirectora de PROPRONews, y ha sido presentadora de RTVE, directora de Programas Especiales, jefa de Información Política del Telediario FS y subdirectora del Canal 24H).

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