No, Guillermo, yo no mato mujeres, yo las defiendo

Múltiples reacciones a las desafortunadas declaraciones de Vara diciendo que a las mujeres “las matamos los hombres”

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Vara, en su mensaje de fin de año. CANAL EXTREMADURA
Vara, en su mensaje de fin de año. CANAL EXTREMADURA

El buenismo que practican algunos políticos como Vara en realidad resulta malísimo. Por querer decir lo mejor y parecer mejores que nadie dicen lo peor y hacen el ridículo. En este caso, el presidente extremeño, arrebatado por el misticismo de su mensaje de fin de año, nos hizo a todos los hombres culpables de matar a las mujeres y, mire usted, por ahí yo no paso. Yo no mato mujeres. Por el contrario, yo las defiendo, aun arriesgando mi integridad.

La primera vez que defendí a una mujer de su agresor, aun a riesgo de mi integridad física, fue hace muchos años. Y colaboré activamente en apartarlo de ella para siempre. Después lo he hecho en cuantas ocasiones se me han presentado. Es decir, nunca doy un paso atrás si veo o sospecho que alguien está agrediendo a una mujer, aunque sea en la intimidad de su domicilio. Yo he parado en la calle a mujeres que tenían hematomas en la cara, y les he dicho: “Perdone que la moleste y que me meta en su vida, pero si esas heridas que tiene usted en el rostro se las ha hecho alguien intencionadamente, ahora mismo la acompaño a la comisaría más próxima, le apoyo en la denuncia y me ofrezco para seguir ayudándola todo el tiempo que sea necesario, para que el autor sea castigado”.


Lo que tienen que hacer Vara y los demás dirigentes es implementar políticas contra el terrorismo machista en lugar de hablar tanto.


Las veces que he hecho eso, alguna de ellas en presencia de mi propia mujer –porque cuando veo ese tipo de señales en el rostro de una no me puedo contener y la abordo sin pensármelo dos veces- las interesadas siempre han declinado mi oferta y me han dicho que sus lesiones eran consecuencia de un accidente fortuito. Aun así, he llegado a insistir ante ellas, para que me dijeran la verdad y he sentido en mi corazón la tristeza y el miedo que las atenaza y que les impide incluso aceptar la ayuda que se les ofrece.

En otras ocasiones he escuchado gritar a mujeres dentro de su domicilio y, de inmediato, he salido como un resorte y he llamado con insistencia a su puerta, hasta que me han abierto y he comprobado que la causa de los gritos no era el terrorismo machista. Incluso he vivido situaciones cómicas, como una vez en nuestro piso de Cádiz, cuando oí gritar a mi vecina Julia a través del tabique. Rápidamente salí y llamé a su casa. Cuando me abrieron y pregunté si alguien la estaba maltratando, me respondió un coro de risas. Julia y cuatro amigas más que forman un grupo de teatro, estaban ensayando en el salón de su piso una tragicomedia a voz en cuello.

NO ES POR PRESUMIR

No quiero presumir, ni mucho menos, de valiente, pero quiero dejar testimonio de lo que debemos hacer todos ante situaciones semejantes. Sé a lo que me expongo y el peligro que corro si algún día doy con un bestia, pero no lo puedo evitar. E invito a todos mis lectores, si no a hacer lo mismo, sí, al menos, a avisar a la Policía al menor atisbo de agresión a una mujer.

Todos contra la violencia machista. RTVE
Todos contra la violencia machista. RTVE

Por eso no puedo aceptar las desacertadas palabras de Guillermo Fernández Vara, que, queriendo exhibir bondad y anchura de corazón, ofende a los hombres que estamos dispuestos a jugarnos el tipo en defensa de cualquier mujer que sea agredida o maltratada en nuestra presencia o cercanía. Y no soy el único. Su alusión a la violencia machista en su mensaje navideño ha suscitado un aluvión de justificadas críticas dentro y fuera de Extremadura. La más elocuente y comedida, tal vez, es la del columnista Rafael Latorre, que ayer publicaba en El Mundo, con el título de Vara y nosotros, un artículo (http://www.elmundo.es/opinion/2018/01/05/5a4e775c468aebe5648b4580.html) en el que el autor decía que Vara, “dirigiéndose a los extremeños y a las extremeñas dijo que “las mujeres no mueren, a las mujeres las matan, a las mujeres las matamos los hombres por haber nacido mujeres”. Es una frase tremenda, sobre todo para aquellos -como yo- que creen que Fernández Vara es un buen hombre, y a los que el propio Fernández Vara les estaba diciendo que también los buenos pueden matar a mujeres, basta con que sean hombres”.

Pues no, mire usted. A las mujeres no las matamos los hombres. Inclúyase usted si quiere, pero no me incluya a mí en ese plural del que tan lejos estoy. A las mujeres las matan ciertos hombres, determinados hombres. En cambio, muchos otros estamos dispuestos a hacer lo que sea para que no haya más asesinatos ni más maltrato de mujeres. Y los políticos, incluido usted, señor Vara, lo que tienen que hacer, en lugar de pronunciar tantas palabras hueras, es implementar verdaderas políticas de prevención de la violencia machista y de defensa y ayuda de las mujeres maltratadas, que son, como poco, decenas de miles en nuestro país. Y, desde luego, llevar a la práctica de inmediato algo que está por completo en su mano: introducir en la Educación de su comunidad autónoma, desde el parvulario hasta la Universidad, un modelo no patriarcal y no machista de enseñanza, de convivencia y de poder. Con eso sí que haría usted algo bueno y, encima, quedaría, esta vez así, fenomenal.