El Mercado Central de Zaragoza es una de las joyas de la capital aragonesa y un hito del comercio y la convivencia ciudadana. Ubicado en el centro urbano, vecino de la basílica del Pilar y de los principales monumentos, el mercado se alza también como monumento importante y elemento vivo del devenir ciudadano. En él no solo es posible adquirir al mejor precio los extraordinarios productos de Aragón y de España, sino que en su ámbito se hace posible cada día la relación entre comerciantes y clientes, entre vecinos, y entre zaragozanos y forasteros. En nuestro deambular por el mundo, una de las primeras cosas que visitamos en cada ciudad es su mercado. El Central de Zaragoza es uno de los más bellos, grandes y completos de España.

Los mercados de España y del mundo están experimentando en los últimos años una puesta en valor, tanto en sus aspectos arquitectónicos y monumentales, como en lo que atañe a su actividad comercial y de servicio. Somos testigos directos de las reformas efectuadas últimamente en muchos mercados del país y del extranjero, que han rejuvenecido y se han potenciado con las obras y las reorganizaciones llevadas a cabo.

Hito del comercio y la convivencia de la ciudad, tendrá una reforma integral en 2018.

Frente al mercado, Augusto. PROPRONews
Frente al mercado, Augusto. PROPRONews

El mercado de Zaragoza ha experimentado varias reformas en su ya larga vida. La última, parcial e incompleta, tuvo lugar en 2007. Por diferentes causas no se pudo terminar entonces la reforma integral del edificio y de los servicios que ofrece. Ahora la Asociación de Detallistas defiende la necesidad de realizar la reforma definitiva que convierta a este centro en el mercado de la Zaragoza del siglo XXI, un lugar que, sin perder lo mejor de su fisonomía y su tradición, se adapte a las exigencias actuales para este tipo de instalaciones, de modo que, por un lado, se potencie y revalorice el monumento y, por otro, se ofrezcan las mejores instalaciones posibles a los comerciantes que trabajan en ellas, y la mayor comodidad y el mejor servicio a los millares de ciudadanos que cada día lo visitan. Las obras de la próxima reforma integral se realizarán, según informan fuentes de la Asociación, en 2018.

Entretranto, el mercado de Zaragoza parte con la ventaja de disponer de un espléndido edificio digno ya de visitarse por sus valores monumentales y artísticos, un edificio bien conservado, que alberga una amplia oferta comercial y constituye uno de los principales focos de vida del pujante casco urbano de la ciudad.

ÓRGANO DE LA CIUDAD

Si el Pilar es el corazón de Zaragoza, las riberas del Ebro sus pulmones, y el río su sistema renal, el mercado es el hígado de la ciudad, el órgano clave donde se metaboliza su afán alimenticio y donde se almacenan y distribuyen sus nutrientes. Como buen órgano esencial está muy próximo a los demás, a unos pocos metros del corazón urbano, la plaza del Pilar, de los pulmones que constituyen los jardines y parques ribereños, y de los riñones fluviales. Esta cercanía permite pasar sin solución de continuidad del espíritu a la carne, de la poesía a la prosa, del alma a la materia ¡y qué materia! En este mercado es magnífico tanto el continente como el contenido, incluyendo las extraordinarios productos de Aragón que aquí se venden. De modo que, en un admirable espacio de proximidad, se encuentran, como en un pañuelo, cuatro de los principales atractivos que ofrece la ciudad, entre los que el Mercado destaca por su vida social y comercial y por la energía que transfunde a esta parte del casco histórico. Mario Gaviria, sociólogo participante en un Encuentro de Mercados Municipales que se celebró en Zaragoza en febrero de 2012, indicó que el Mercado Central era “la catedral del gusto donde los ciudadanos acudían a ver cómo oficiaban los detallistas en sus puestos”.

En un pañuelo en torno al mercado se encuentra lo mejor del patrimonio de la ciudad.

El Mercado Central es el principal y el más antiguo de Zaragoza, y un verdadero monumento en todos los sentidos. Si el visitante es un viajero que pasea la ciudad, en este entorno encontrará, además del cercano Pilar y su plaza monumental rodeada de joyas arquitectónicas, las murallas romanas, el torreón de la Zuda que cobijó a los gobernadores árabes, la iglesia de San Juan de los Panetes, la iglesia de santa Isabel de Portugal y la de san Felipe, el palacio de los Condes de Argillo que alberga el Museo del gran escultor zaragozano Pablo Gargallo y de su mujer, la pintora Juana Francés, y la iglesia de San Pablo. Todo ello en unos pocos centenares de metros en torno al Mercado. Pero si el que se acerca a este templo de la compraventa de lo perecedero es un habitual, entonces estaremos ante uno de esos afortunados visitantes diarios que vienen para adquirir los productos frescos, de la temporada y de la tierra, que son base de la dieta de los zaragozanos que tienen la sabiduría y el placer de comprar aquí sus alimentos.

LLEGADA Y ORIGEN

Unos y otros visitantes, los foráneos y los habituales, pueden venir caminando por la bella e histórica avenida de César Augusto, que parte perpendicularmente desde el río, y que al llegar al espacio del Mercado se ensancha para dar cabida a su centenaria construcción y crea la plaza de Lanuza. Se llama así esta plaza en recuerdo y honor de don Juan de Lanuza, el famoso Justicia de Aragón que se enfrentó a Felipe II para defender los Fueros de este reino, y al que se tiene por el primer Defensor del Pueblo que existió en el mundo.

El mercado, obra de Félix Navarro, se inauguró en 1903.

Las ricas madejas. PROPRONews
Las ricas madejas. PROPRONews

En este recorrido veremos, muy cerca de la puerta norte del Mercado, casi presidiéndola, una estatua en bronce del emperador Octavio Cesar Augusto, el fundador de la ciudad a la que legó su propio nombre. Si se viene del otro lado, el acceso es por la calle Torrenueva, donde se encuentra la puerta sur del centro. El mercado es de planta rectangular y consta de tres naves, siendo la más alta la del medio. Su eje principal está trazado en sentido norte-sur, de modo que los juegos de luces en sus bellas fachadas y en sus interiores, donde los nervios de hierro y las cristaleras determinan la alta claridad del recinto, se suceden a lo largo del día en los lados este y oeste. De este modo el sol ilumina el gran cuerpo del mercado, desde que sale hasta que se pone, por los costados, facilitando la diafanidad que el arquitecto concibió cuando diseñó el edificio.

La Asociación de Detallistas del Mercado Central de Zaragoza (ADMC) informa que la construcción del mismo fue posible gracias a la iniciativa de la Sociedad Nuevo Mercado. Esta entidad inició en los primeros años del siglo XX los trámites para construir, en la plaza de Lanuza, un mercado de fábrica con todos los adelantos de la época, para sustituir al que hasta entonces existía en el mismo lugar al aire libre y que tenía una tradición de siglos. Las gestiones ante el Ayuntamiento se iniciaron en diciembre de 1901. El proyecto se encargó al arquitecto Félix Navarro Pérez y las obras dieron comienzo el 8 de enero de 1902.

AVATARES Y PELIGROS

La obra fue dificultosa porque la plaza era más estrecha que en la actualidad y, además, en medio se encontraba la colosal muralla romana. “Entre lo ahora no visible –señala la ADMC- se cuenta la antigua manzana de casas expropiadas, un conjunto de cuarenta fincas cuyo espinazo era el cimiento de la muralla romana, de cuatro metros y medio, la cual, dada su dureza, fue volada con explosivos”.

En 1977 se evitó su derribo. Su desaparición hubiera significado una catástrofe para la ciudad.

Las dificultades iniciales se superaron y, finalmente, el 24 de junio, día de San Juan, de 1903 -no olvidemos que el héroe ciudadano que da nombre a la plaza se llamaba Juan- el Mercado Central abrió sus puertas. Sin embargo, el mercado no ha estado exento de peligros con posterioridad y cabe decir que la ADMC ha tenido un papel clave en la preservación del mismo.

Los recoletos alrededores. PROPRONews
Los recoletos alrededores. PROPRONews

En 1977 se evitó el derribo del edificio, cuya desaparición hubiera significado una catástrofe para el casco histórico y para la ciudad entera. La intención de los promotores del derribo -una constante en la España de aquellos años, que costó la desaparición de este tipo de edificios en ciudades con menos visión- era simplemente ampliar el tramo de avenida y construir la Vía Augusta. Por suerte, predominó el sentido común y el mercado se salvó. Luego, distintos acontecimientos -como la reforma ejecutada en 1986, la celebración del Primer Centenario en 2003, la adecuación del edificio y su cerramiento y climatización- han determinado la llegada al tiempo presente, en el que, después de la reforma parcial de 2007, los comerciantes anhelan terminar la rehabilitación integral y la acomodación del recinto y los servicios que presta a los nuevos tiempos. Su deseo es que el Mercado Central se mantenga fiel a su función esencial, pero con los adelantos que exige la modernidad. Y eso se conseguirá con la reforma prevista para el año que viene.

Interior de la nave central. PROPRONews
Interior de la nave central. PROPRONews

EL MONUMENTO

El Mercado Central de Zaragoza está declarado Monumento Histórico Nacional desde 1978 y Bien de Interés Cultural desde 1982. El edificio es muy bello, y está a la altura de los grandes mercados de España, como los de Valencia, Barcelona, Bilbao, La Coruña, Cádiz, Málaga o Santander, entre otros. Responde, como muchos de la época, a un tipo de arquitectura de clara influencia francesa, que incorpora materiales, elementos decorativos y conceptos constructivos que irradiaron por el continente con la utilización de las estructuras vistas de hierro que popularizaron Eiffel y otros arquitectos de la época.

Aquí están representados los mejores productos del campo aragonés.

En el caso de Zaragoza, Félix Navarro deja en este edificio, considerado una de sus obras principales, su espíritu humanista, progresista y europeísta. Es esta una obra de madurez, ejecutada cuando el arquitecto rondaba los 53 años de edad. En ella se hace visible todo lo que ha aprendido de sus viajes y estancias en el extranjero, como su visita a la Exposición de París de 1889. Es una obra de síntesis, que combina sabiamente la sencillez y depuración de la línea con el tipo de ornamentación de la época, muy moderna y avanzada entonces.

Un verdadero monumentos en el corazón de la ciduad. PROPRONews
Un verdadero monumentos en el corazón de la ciduad. PROPRONews

En el Mercado Central, el autor combina la belleza del diseño con la utilidad y la amplitud del edificio. Cada uno de sus lados tiene una entrada. Las principales son las situadas en las fachadas norte y sur, con una gran arcada central y dos laterales más pequeñas, que evocan un arco del triunfo. Las puertas se resuelvan a base de piedra, ladrillo y cristal, y, por supuesto, las nervaduras de metal que sostienen el edificio.

En todo el conjunto y en la infinidad de detalles que lo ornamentan predomina un alto sentido estético que incluye numerosos motivos escultóricos. Félix Navarro incorporó a diversos escultores a la ejecución de sus obras, artistas que embellecieron sus creaciones arquitectónicas. Uno de estos escultores fue Francisco Vidal, con el que realizó el gran monumento al Justicia Mayor de Aragón que se levanta en una de las principales avenidas de Zaragoza. Otro escultor con el que Félix Navarro solía trabajar fue Carlos Palao, con quien, como recuerda la ADMC, no pudo contar para la ornamentación de la obra del Mercado Central. Finalmente contrató a Jaime Lluch, “tallista decorador de origen catalán, formado en el trabajo directo de la piedra, que si bien no había podido introducirse profesionalmente en su tierra como escultor, sí que lo había conseguido en Zaragoza de la mano de Ricardo Magdalena (también arquitecto), quien lo utilizó en la ejecución de las esculturas que habían de decorar la Facultad de Medicina y Ciencias”, señala la asociación.

Siguiendo los diseños de Félix Navarro, Jaime Lluch talló las columnas, capiteles, plintos, medallones, basamentos, pináculos y otros elementos decorativos neoclásicos en piedra, de las cuatro puertas y las fachadas y remates superiores del edificio. Las puertas contienen bellas alegorías relativas a la actividad que ejerce el mercado y a los sectores de los que se surte.

LOS PROTAGONISTAS

Por cualquiera de las cuatro puertas que hayamos entrado, enseguida nos hallaremos en un espacio grandioso por sus dimensiones y belleza y, a la vez, pleno de utilidad y racionalidad. El juego de las tres naves, con el elevado techo de la central que da esbeltez al conjunto, se sostiene sobre sucesiones de arcos de hierro bellamente decorados.

Las inigualables alcachofas mañas. PROPRONews
Las inigualables alcachofas mañas. PROPRONews

Pero lo que de verdad interesa en este templo de la gastronomía y lo que da sentido al continente, es el contenido. El Mercado Central de Zaragoza tiene 190 puestos, de los que la mayoría están en funcionamiento en la actualidad, atendidos por un parecido número de detallistas. Ellos son los verdaderos protagonistas de este espacio, aquellos a los que millares de zaragozanos confían cada día el surtido de sus despensas y frigoríficos, en la confianza de que aquí compran productos de primera calidad. Hay puestos de bacalao, carnicería, charcutería, congelados, dietética, encurtidos, frutas y verduras, frutos secos, menúceles y casquería, panadería, pescadería, pollería, quesos, ultramarinos y vinos, además de bar y, por supuesto, las oficinas y la información del propio mercado. Abundan los puestos de frutas y verduras, que ofrecen la primera calidad de los productos de la huerta aragonesa, entre los que destacan las soberbias alcachofas de la tierra, los tomates, los espárragos, los cardos, la borraja, y toda clase de hortalizas de la región. Un establecimiento singular del ramo es un puesto situado muy cerca de la puerta oeste, donde se ofrece una de las más amplias variedades de patatas que hayamos visto en un mismo punto en los mercados de España: pequeñas, grandes, nuevas, amarillas, rojas, monalisas…

Detalle de la ornamentación. PROPRONews
Detalle de la ornamentación. PROPRONews

Ni que decir tiene que los productos cárnicos aragoneses están entre los mejores de España. En este mercado podemos encontrar toda la gama de estos productos, “con el ternasco aragonés -cordero de la región sacrificado en torno a los tres meses de edad-, los extraordinarios vacunos, los perniles de Teruel y los diferentes derivados de las distintas especies. Típicas son las madejas, hechas con las tripas del cordero enrolladas en un tallo de ajo verde y cocidas con cebolla y ajo; se comen fritas en aceite de oliva muy caliente. Del ternasco, además de las partes más nobles del animal, lo encontramos todo en el mercado: manitas, callos y toda suerte de casquería incluidas las cabezas, limpias y abiertas por la mitad, directamente para freír o para el horno. Sin olvidar los quesos de Tronchón, extraordinario queso de oveja, famoso desde hace siglos y que ya mencionaba Cervantes en el Quijote”.

Siempre concurridísimo. PROPRONews
Siempre concurridísimo. PROPRONews

También hay que nombrar las magníficas pescaderías, con toda clase de pescados y mariscos de calidad, procedentes de las costas españolas y de otros países.

Los puestos se articulan a lo largo de tres calles principales, en seis hileras de establecimientos que siguen el eje longitudinal del edificio. En el semisótano se encuentran las instalaciones técnicas, los almacenes y las cámaras de los detallistas.

Los comerciantes mantienen no solo una intensa actividad profesional, sino una animada vida asociativa de origen secular. La Sociedad Nuevo Mercado -que fue la que promovió la construcción del actual edificio- se transformó en 1935 en la Asociación de Detallistas del Mercado Central. La ADMC se define a sí misma como “una institución con más de 40 años de compromiso (en su etapa actual) y 800 años de experiencia, tradición y derechos”. La historia se remonta al principio del siglo XII y a la decisión del rey Pedro II que propició el inicio de estas actividades en la ciudad, con el traslado de la lonja del pan y el pósito de la sal.

Próximamente será remodelado de nuevo. PROPRONews.
Próximamente será remodelado de nuevo. PROPRONews.

Los comerciantes del Mercado Central de Zaragoza le rinden un espléndido servicio a la ciudad, no solo por surtirla de los mejores productos, sino por conservar vivo este órgano de la ciudad, por contribuir a la vitalidad del casco urbano y por mantener este espacio de convivencia y armonía ciudadanas, a pesar del embate de las grandes superficies y otras amenazas de los tiempos actuales. Una vez culminen los planes para terminar de adecuar el edificio a los nuevos tiempos, el Mercado Central de Zaragoza seguirá constituyendo un hito de la vida ciudadana en este lugar y en esta región, un lugar de comercio, encuentro y convivencia para el siglo XXI.

http://www.mercadocentralzaragoza.com/