Las “hazañas” de los machotes de La Manada con una joven indefensa de 18 años desveladas por la sentencia

Los detalles que da el Tribunal Supremo revelan aspectos espeluznantes de las violaciones grupales que sufrió la víctima, 10 veces en menos de dos minutos

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La manada

Hasta ahora no se habían conocido los detalles de la sentencia por la que el Tribunal Supremo condenó a 15 años de cárcel por violación a los cinco miembros de La Manada, además de otras penas anejas a alguno de ellos, y a la pérdida de la condición de militar y de guardia civil de dos. Esos detalles ponen de manifiesto la tortura que padeció la víctima y el clima aterrador, vejatorio y claustrofóbico en que se desarrollaron los hechos. La sentencia, además, reprende duramente a los jueces que anteriormente habían sentenciado el caso como abusos.

Los cinco condenados, José Ángel Prenda Martínez (26 años en el momento de la violación y “con antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia”), Ángel Boza Florido (24 años y “con antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia”), Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena (27 años y “con antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia”), Antonio Manuel Guerrero Escudero (27 años, sin antecedentes penales) y Jesús Escudero Domínguez (26 años, sin antecedentes penales), según los antecedentes de hecho y los hechos que declara probados la sentencia de 133 folios, hicieron lo siguiente:


Los cinco violadores rodearon a la joven en un cubículo sin salida de solo tres metros cuadrados.


1.- Alrededor de las 3 de la madrugada se ofrecieron a acompañar a la víctima de 18 años, que estaba sola y bebida, cuando esta indicó su intención de retirarse a su coche a descansar, después de buscar y no encontrar a sus propios amigos y sin que ella conociese sus intenciones.

2.- Dos de ellos se adelantaron a la víctima y, sin que esta les oyese, al pasar ante un hotel, pidieron una habitación por horas para “follar”, cosa que no consiguieron.

3.- En el trayecto, a continuación, uno de los condenados la cogió del hombro y de la cadera, lo que hizo sentirse incómoda a la víctima que propuso variar el itinerario.

4.- José Ángel Prenda aprovechó que una mujer entraba en un edificio de viviendas para hacerle creer que estaba alojado en él, entrando y subiendo en el ascensor hasta el segundo piso, y bajando de nuevo para abrir la entrada del portal al resto, una vez que había encontrado el lugar idóneo para la violación, un claustrofóbico cubículo junto a un tramo de escalera.


Duro varapalo del Supremo a los jueces de la Audiencia de Navarra y del Tribunal Superior de Justicia de Navarra.


5.- En la calle permanecía el grupo, incluida la joven que se besaba en la boca con Ángel Boza. Al abrir la puerta Prenda desde dentro del edificio dijo “vamos, vamos”, y Boza y Cabezuelo, cada uno cogiéndola de una mano, tiraron de ella hacia el portal y le dijeron “calla”, reafirmando la orden de silencio llevándose la mano a la boca en un gesto significativo.

6.- El grupo subió las escaleras hacia el habitáculo citado, un hueco sin salida de 2,73 metros de largo por entre 1,02 y 1,63 metros de ancho en su parte más holgada, con una superficie total de unos 3 metros cuadrados.

7.- La joven fue dirigida a dicho habitáculo llevando a uno de sus agresores delante y a los otros detrás.

8.- Ya en el habitáculo, los agresores, de fuerte complexión y bastante más edad que la joven, rodearon a la víctima, la despojaron de la riñonera que llevaba con sus pertenencias, le quitaron el sujetador, le desataron el jersey que llevaba atado a la cintura, y uno de los agresores la cogió por la mandíbula para que le hiciera una felación, mientras otro la despojaba de los leggins que vestía y de la ropa interior.

9.- La víctima, que mantuvo casi todo el tiempo los ojos cerrados, fue penetrada bucalmente por todos los procesados, vaginalmente por Cabezuelo y Prenda, este último por dos veces, y otras dos veces por Escudero, quien además la penetró por vía anal, eyaculando los dos últimos y sin que ninguno de los cinco utilizara preservativo. Los agresores se aprovecharon de que la muchacha estaba sola y había bebido, agrediéndola sexualmente hasta en 10 ocasiones en un lapso de tiempo de un minuto y 38 segundos.

10.- Durante el desarrollo de los hechos Guerrero grabó con su teléfono móvil seis vídeos con una duración total de 59 segundos e hizo dos fotos, mientras Cabezuelo grabó del mismo modo otro vídeo de 39 segundos.

11.- Terminadas sus “hazañas”, Guerrero le quitó el móvil a la víctima, que sacó de la riñonera de ella, extrayendo del terminal la tarjeta SIM y la tarjeta de memoria, que arrojó al suelo.

12.- Luego, a las 3,27 de la madrugada, Boza abandonó el edificio en primer lugar, seguido escalonadamente del resto, que volvieron a formar grupo en el exterior.

13.- Después de cerciorarse de que se habían marchado todos los agresores, la joven se vistió y buscó su teléfono móvil para llamar y, al ver que no estaba en la riñonera, salió a la calle llorando desconsoladamente, se sentó en un banco donde fue atendida por una pareja que pasaba, que llamó al 112, formulándose a continuación la correspondiente denuncia, siendo atendida la joven de sus lesiones y con tratamiento anticonceptivo de emergencia y profiláctico en un centro sanitario.

14.- A las 6,50 horas, José Ángel Prenda envió whatsapp desde su móvil a dos chats en el que estaban algunos de los agresores y otros individuos, con mensajes como: “follándonos a una los cinco”, “todo lo que cuente es poco”, “puta pasada de viaje”, “hay vídeo”,  “follándonos los cinco a una, vaya puto desfase, del ATC Madrid era, ja, ja”.

Por estos hechos, juzgados por el Tribunal Supremo como un delito de violación, los acusados han sido condenados a 15 años de prisión, elevando en 6 las penas de 9 años a que habían sido condenados previamente, por abuso sexual, por la Audiencia Provincial de Navarra, condena confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, cuyos magistrados de una y otra instancia, que además habían dejado en libertad condicional a los condenados con mínimas fianzas de 6.000 euros, han recibido un severo varapalo en la sentencia de la instancia superior.

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