La revolución (definitiva?) de la mujer

La huelga feminista global abre una nueva era en el mundo

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Ellas muestran el camino para volver al paraíso. RTVE
Ellas muestran el camino para volver al paraíso. RTVE

Todo hace pensar que la reciente huelga global en pro de la igualdad de la mujer es un acontecimiento que nos invita a observarlo más allá de las coordenadas de este momento concreto. Porque desvela que nos hallamos inmersos en una revolución antropológica que reclama, entre otras cosas, un replanteamiento de los papeles atribuidos por nuestra sociedad a hombres y mujeres. El autor de este iluminador artículo apunta el camino para volver al paraíso existente antes de la llegada del patriarcado.

Xavier Moreno Lara
Xavier Moreno Lara

Es evidente que, en su aquí y ahora, la huelga feminista tendrá una repercusión de cierto calado en la corrección de los desajustes denunciados por los convocantes y/o partidarios de crear el 8M, un happening de gran alcance. Y no es arriesgado considerarlo como la señal de que se avecina un cambio decisivo en nuestro futuro. A la altura y en sintonía con otros grandes cambios en las comunicaciones virtuales, la física cuántica, la robótica…, que nos permiten ya sentir que, sin abandonar el marco creado por nuestra cultura, estamos viviendo un universo nuevo. Me atrevería, por eso, a decir que la reivindicación/manifestación global que hemos vivido en torno a las convocatorias del 8M se parece a esa última ficha de dominó que, al hacerla caer, derriba en instantes la paciente construcción conseguida al equilibrar las decenas o centenares de fichas que la precedían. Un falso equilibrio ha buscado armonizar los roles masculino y femenino. Sin conseguir, como estamos viendo ahora, dar por firme lo que, contrariando a natura, no dejaba de ser un empeño que orillaba los imperativos de la Razón y de la Naturaleza.


El 8-M es la última ficha en caer de un dominó arcaico e injusto.


Esta caída en tsunami del discutible y denunciado horizonte de injusticias, desigualdades laborales y atropellos en el ámbito sexual que ha impuesto o facilitado el reparto de roles entre hombre y mujer, ha alcanzado por fin una cima que nos asoma a un horizonte del que quizás guardaba huellas ese fondo de nuestra memoria que llamamos cerebro reptiliano. Porque en este amanecer de una nueva relación entre individuos, independientemente de su sexo, es decir como personas, se anuncia un ajuste de fondo que nos lleva a los oscuros orígenes de nuestra civilización.

UN NUEVO EÓN

Por decirlo en términos de los más antiguos legados culturales, siguiendo por ejemplo a Platón en el Timeo, estaríamos ante el cambio de un ciclo de diez mil años, un nuevo Eón. En la tradición prehinduista se habla de Kalpas para definir esos ciclos que imponen dinámicas vitales y sociales. En los relatos sumerios de los que arranca el Pentateuco queda constancia de un gran cambio de Era, nacida de la pérdida de un Paraíso cuya búsqueda infructuosa está relatada en epopeyas inmortales como Gilgamesh, el Mahabarata, la Odisea y el Antiguo Testamento. En todas ellas la Mujer o la Diosa juegan un papel protagonista desplegado en mil roles diferentes que, de una manera más o menos clara, ponen en evidencia que en el Eón anterior ella era la fuerza inspiradora. Y lo fue realmente mientras la aventura inicial de los homínidos avanzó, desplegando las dinámicas de cazadores recolectores. En ese marco, el del Paraíso inicial, la mujer era la pieza fundamental del grupo. Hasta el punto de que la Tierra, Gea, era considerada también como el arquetipo y la dinámica del misterio del sexo femenino.

La revolución feminista es imparable. RTVE
La revolución feminista es imparable. RTVE

Aquellas primeras sociedades revistieron muchas veces la forma de Matriarcado, que centraba en la mujer el desarrollo de una sociedad matrilineal: el individuo se incorpora al grupo como hijo de la mujer y queda integrado en su línea y no en la de su padre.

VOLVER AL PARAÍSO

El final del Eón que fue Paraíso lo impondrá la Revolución Neolítica evolucionando hacia el Patriarcado. Supondrá un ajuste de roles favorable al hombre, con independencia de que los pueblos adopten diferentes formas de organización socio política. Como excepción que confirma la regla han perdurado formas más o menos explícitas de matriarcado. Aunque eso no liberase a sus miembros de rivalizar en luchas de poder.


En el Eón anterior, la Mujer fue la fuerza inspiradora.


En diversas dimensiones y escenarios estas han sido las causantes de que la Historia de nuestro Eón, el que estamos pasando fuera del Paraíso, haya compartido los grandes logros de artistas, místicos, pensadores, científicos, descubridores e inventores con guerras y esclavitudes sin fin. En ellas la mujer, al ser considerada como sexo débil, ha tenido que cargar muchas veces con afanes y postergaciones que no siempre ha podido compensar al ser la reina incuestionable del corazón de una mayoría cualitativa de los hombres.

Las manifestaciones del 8M, por su mismo relieve, es lógico que hayan adoptado diferentes estilos. Cada persona la ha apoyado o pasado por alto en función de circunstancias condicionadas por su aquí y ahora. Al optar en estas líneas por una visión que destaca su transcendencia, comprendo y apoyo cualquiera de las posturas de mujeres y hombres que la han vivido a su manera. Por mi parte, siento que la marea del gran cambio de ciclo que se avecina está ya anunciada en estos versos de Claudio Rodríguez:

Siempre la claridad viene del cielo…

Así amanece el día, así la noche

cierra el gran aposento de sus sombras.

(Xavier Moreno Lara es periodista, escritor y filósofo).

MÁS SOBRE EL AUTOR

El prestigioso periodista, filósofo y escritor Xavier Moreno Lara, nuevo colaborador de nuestro periódico

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