La novia “gayega” de Carlos Gardel

Isabel Martínez del Valle, hija de emigrantes españoles, fue el gran amor del cantante

439
Isabel M. del Valle.
Isabel M. del Valle.

Carlos Gardel tuvo un gran amor en su vida fuera del mundo del espectáculo, Isabel Martínez del Valle, hija de emigrantes gallegos establecidos en Buenos Aires (Argentina), aunque no llegó a casarse con ella. En este trabajo, el autor da interesantes detalles de ese noviazgo, que duró más de una década.

Manuel Suárez Suárez
Manuel Suárez Suárez

En la capital argentina desembarcaron más de medio millón de emigrantes gallegos que, a orillas del Río de la Plata, encontraron un acogedor lugar para construir un nido propio al abrigo de viejas tempestades. Cruzaron el mar al ser empujados a abandonar su verde paraíso atlántico de castaños, pinos y robles. La alegría les llegó al ver que en el sur podían criar, educar y dejarle algo en herencia a los descendientes. En la gran ciudad-puerto de Buenos Aires labran su futuro con esfuerzo honrado. A nuestros emigrantes les espera un mate, que será el eslabón que los unirá a un espacio de solidaridad en el sur.

Una familia emigrante fue la que recibió en su casa porteña a Carlos Gardel (Carlos Escayola Oliva) el 12 de enero de 1920. Los Martínez del Valle vivían en la calle Sarmiento, entre Carlos Pellegrini y Esmeralda. Tenían dos hijas, Isabel y Concepción. Se cuentan diversas versiones sobre quién acompañaba a Carlos Gardel cuando conoció a Isabel en la esquina de Sarmiento y Pellegrini. Isabel –fallecida en 1990– dijo en una entrevista que se trataba de un secretario de Gardel, que además era medio pariente suyo. Creo que podía tratarse de José Vázquez Vigo, el músico y compositor nacido en Ferrol al que Gardel le grabó en 1929 dos canciones, Nena y Mariflor.


El noviazgo se prolongaba y no se hablaba de casamiento.


A comienzos del año 1932, Gardel estaba en Europa. También su novia andaba por aquí, en Milán, estudiando canto. La investigadora argentina Guadalupe Rosa Aballe analiza estos años de relación amorosa, utilizando una valiosa documentación propiedad del coleccionista Hamlet Peluso. Son una serie de cartas con mucha información.

Así podemos saber que Isabel estuvo en Lugo en compañía de su madre, para visitar a la abuela materna (nacida en 1850), que estaba enferma. Se alojaron en el hotel Méndez Núñez, del que era propietario un sobrino de la madre de Isabel. Desde el hotel le telegrafió a Gardel informando sobre la salud de la abuela, de 82 años de edad. Luego le escribió una carta para disculparse por sus constantes pedidos de dinero. Le comenta que “es una pobre viejita que no la veré más, ya ves la edad y la enfermedad que tiene, vos sabés que si fuera para pasear estáte seguro que tu gorda no te pediría un centavo”.

SE VEÍAN POCO

Isabel quería encontrarse con su novio porque, después de 12 años de relación, era muy poco lo que se veían. En la última carta desde Lugo (25 de febrero de 1932) se queja resignada: “ya ves, estamos tan cerca y nos vemos cada año”.

Gardel con Isabel, su novia.
Gardel con Isabel, su novia.

En los primeros días de abril se encuentran en Milán. La investigadora Aballe se muestra bastante crítica con la actitud de Isabel, respecto a pedidos de ayuda económica. Creo sinceramente, sin embargo, que Isabel era bastante comedida en sus solicitudes. Es muy lógica su preocupación. El noviazgo se extendía y no se hablaba de casamiento. No acepto la imagen negativa que quiere transmitir Armando Defino (“amigo”, que se inventó la farsa del testamento ológrafo para manejar la gran herencia de Gardel), que expresa su desprecio hacia Isabel, manifestando que a Gardel “le resultaba difícil deshacerse de esa mujer”.

No hay que ser muy observador para afirmar que Carlos Gardel estaba enamorado de Isabel. Es evidente que Gardel no rompió su relación por el dinero que gastaba con su novia. Es bien conocida su generosidad. Ayudaba a mucha gente. Tengo la certeza de que pensaba casarse con Isabel, para poder tener el hogar familiar que nunca tuvo. Defino tiene la desfachatez de criticar a los emigrantes que lo recibieron con un arroz a la valenciana el día que oficializó su relación. Defino expresa: “creyó que era su amor”; “Carlos quería librarse a toda costa”. No se trataba sólo de la mujer sino de estar ligado a una familia”.

El gran manipulador de Armando Defino esconde lo que precisamente define a Carlos Gardel como persona cordial, honrada y siempre muy solidaria. Es su pasado de hijo no reconocido del famoso coronel Carlos Félix Escayola Medina (Tacuarembó-Uruguay) lo que le hace buscar una familia. Es otro emigrante más en la abierta Buenos Aires. A Gardel le sobran mujeres para elegir, pero no quería una novia del mundo artístico. Se enamoró de la hija de unos emigrantes y disfrutaba escuchando historias de aquellos gallegos del otro lado del mar. Eran hermanos de viaje. Creo que no tiene precio escuchar a la amada cuando te recibe con un caluroso: “¡Querido Calitos!”

(Manuel Suárez Suárez es doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Montevideo (Uruguay), articulista y escritor).