La maldición de Iván Redondo

Político que asesora el “gurú”, político que se hunde

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La imagen de Monago se convirtió en una lamentable caricatura gracias al asesoramiento de Iván Redondo y ya no revalidó la presidencia.
La imagen de Monago se convirtió en una lamentable caricatura gracias al asesoramiento de Iván Redondo y ya no revalidó la presidencia.

El “éxito” de Iván Redondo consiste en que, tras un inicio –y no siempre- relativamente positivo, pero que tampoco es para tanto –siempre han quedado sus “pupilos” muy lejos de una mayoría absoluta-, los políticos a los que asesora se hunden a las primeras de cambio y no revalidan en segunda oportunidad. Es lo que algunos llaman “la maldición de Iván Redondo”. Les ha pasado a Basagoiti, a Albiol y a Monago, hoy desaparecidos o desacreditados y sin posibilidad de ganar elecciones. Las cifras que aparecen en la información aneja son elocuentes.

Hasta ahora Iván Redondo se ha presentado como el gurú que llevó al PP, con Basagoiti, a desalojar al PNV del gobierno vasco (cosa que ocurrió gracias, en realidad, a los buenos resultados del PSE); el que le dio la alcaldía de Badalona a García Albiol; y el que logró la hazaña de vencer a un PSOE gobernante durante casi 30 años en Extremadura y le dio la presidencia de la Junta extremeña a José Antonio Monago. Incluso algunos le atribuyen –como han hecho El Mundo o El País, en artículos de un papanatismo que dan vergüenza ajena- el éxito de la moción de censura de Pedro Sánchez. Es inconcebible que los grandes medios y muchos tertulianos se hayan tragado acríticamente el “relato” de Iván Redondo, su “storytelling”, como lo llama él con su habitual cursilería. Creo que fue Ana María Matute la que dijo que “hay falsos prestigios hechos a base de moverse mucho”. Pues el de Iván Redondo es un caso de libro de falso prestigio.


Basagoiti, desaparecido, Albiol, sin opción política alguna, y Monago, derrotado y sin posibilidad de ganar a Vara, los tres “pupilos” del consultor que perdieron el futuro con su asesoramiento.


Si se analizan los tales “logros” del “gurú”, se comprobará que no solo el éxito no fue tal ni tan grande, sino que, además, sus asesorados perdieron enseguida y quedaron tocados para siempre a causa de sus erróneas y nocivas estrategias.

Hasta “seducir” a Pedro Sánchez, solo tres han sido las lumbreras de la política española que confiaron en Iván Redondo, y ninguna de primer nivel ni de ámbito nacional, Antonio Basagoiti, Xavier García Albiol y José Antonio Monago. Los “éxitos” que obtuvieron los tres bajo la batuta del “gurú” son logros más bien escasos, tanto que no lograron, ni mucho menos, mayoría absoluta, y después ninguno de ellos tuvo una segunda oportunidad bajo su asesoramiento, pues ni uno solo no ya no incrementó el “éxito” de la primera vez, sino que ni siquiera lo revalidó en la segunda.

EL HUNDIMIENTO DE BASAGOITI

El primer caso lo tenemos en Antonio Basagoiti, la gran esperanza del PP en el País Vasco en plena crisis del Plan Ibarretxe, lo que daba una oportunidad de oro para las “milagrosas” tácticas electorales de un “gurú” de la altura de Iván Redondo. Basagoiti llegó a las elecciones vascas de 2009 con la fuerza de un ciclón, empujado por las técnicas marketinianas ultramodernas de Iván Redondo –las mismas, por cierto, que viene utilizando desde entonces, sin actualización ni imaginación alguna-. Pues bien, el resultado fue que si en las elecciones vascas de 2005, María San Gil obtuvo 210.614 votos y 15 escaños, en las de 2009 Basagoiti, con la inestimable ayuda de Iván Redondo sacó 146.148 votos y 13 escaños, es decir, nada menos que 64.466 votos menos (es decir, casi un 31% menos), y la pérdida de dos escaños. De modo que si al final se pudo desalojar a Ibarretxe del gobierno vasco fue gracias al excelente resultado que obtuvo el PSE con Patxi López a la cabeza.

Basagoiti, asesorado por Redondo, hundió al PP vasco y abandonó la política.
Basagoiti, asesorado por Redondo, hundió al PP vasco y abandonó la política.

Pero aún no habían terminado las desgracias del crédulo Basagoiti, tan bien asesorado por Iván Redondo. Lo peor vendría en las elecciones vascas de 2012, en las que Basagoiti obtuvo 129.907 votos y 10 diputados, quedando relegado el PP vasco por primera vez al cuarto lugar, solo por delante de UPyD.

De modo que, bajo el asesoramiento y la dirección de campaña de Iván redondo, el PP vasco perdió en siete años la friolera de 80.030 votos (nada menos que el 38%) y 5 escaños (ver información y cuadro anejos). Después de aquello, Antonio Basagoiti abandonó la política y regresó a la actividad privada en el mundo de la banca, marchándose a México tal vez para estar lo más lejos posible de los consejos de Redondo.

EL HUNDIMIENTO DE XAVIER GARCÍA ALBIOL

El admirable storytelling de Xabier García Albiol tiene una evolución parecida hacia la irrelevancia política, aunque en este caso el proceso estuvo contaminado además por la bajeza de una etiqueta que acompañará toda la vida a este político sin futuro: la del racismo y la xenofobia. En efecto, tras el clamoroso éxito de Iván Redondo con Antonio Basagoiti, y después de haber intentado sin éxito asesorar electoralmente al PNV, que rechazó su oferta, según han informado fuentes relevantes del partido vasco a este periódico (debe de ser por eso que desde entonces, libre del asesoramiento redondiano, el PNV viene ganando todas las elecciones), el “gurú” fue contratado por Xavier García Albiol para que dirigiese su campaña a la alcaldía de Badalona.

Con el asesoramiento de Iván Redondo, Albiol consiguió en las elecciones municipales de 2011 26.890 votos de un total de 81.370 votos emitidos (la enorme abstención fue casi del 48%) y logró solo 11 concejales de los 27 que estaban en juego, a pesar de lo cual fue alcalde en minoría, por ser la lista más votada. ¿Puede considerarse un éxito una victoria tan escasa, con un electorado cansado por 32 años de gobierno de la izquierda en la ciudad, de ellos, 28 ininterrumpidos con alcaldías del PSC-PSOE?

Lo peor de todo, aparte del magro resultado –del asesoramiento de un genio se esperan logros mayores- fueron los contenidos en los que basó su campaña, con claros mensajes xenófobos contra inmigrantes, especialmente contra gitanos rumanos y musulmanes. Sus carteles electorales con la leyenda LIMPIANDO BADALONA y los folletos que editó contra esos colectivos merecieron la reprobación general.

Pero su gozo por esa alcaldía en minoría que logró en 2011 -solo 11 concejales de 27, recuerden, después de 32 años de gobierno de la izquierda-, se trocó en decepción en las siguientes elecciones bajo el asesoramiento de Redondo, perdiendo un concejal y el gobierno municipal, a pesar de haber mejorado en número de votos por haber subido la participación electoral en cinco puntos.

Albiol, asesorado por Redondo, ha criado fama de racista y se ha hundido electoral y políticamente.
Albiol, asesorado por Redondo, ha criado fama de racista y se ha hundido electoral y políticamente.

Desde ese fracaso, la carrera política de Albiol ha ido de mal en peor. Si Alicia Sánchez Camacho obtuvo para el PP catalán 471.681 votos y 19 escaños en las elecciones para el Parlament, mejorando los anteriores resultados de su partido, el asesorado por Redondo ha hundido al PP catalán hasta el puesto último del hemiciclo, con solo 4 escaños, perdiendo nada menos que 15 por el camino (ver información y cuadro anejos).

Y además ha quedado marcado para siempre como un político xenófobo, racista y bravucón.

EL HUNDIMIENTO DE JOSÉ ANTONIO MONAGO

En relación con el caso de José Antonio Monago, vamos a esbozar brevemente aquí los “logros” del asesoramiento de Iván Redondo, sin perjuicio de que próximamente publicaremos un reportaje amplio sobre “LOS MALOS CONSEJOS DE IVÁN REDONDO QUE TUMBARON A MONAGO” y otro titulado “LA “BROMA” DE IVÁN REDONDO COSTÓ MILLONES DE EUROS A LOS EXTREMEÑOS”, detallando un sinfín de detalles que los lectores deben conocer, de un tema del que tenemos amplia información de primera mano, que hemos venido recopilando durante los últimos años y que representan una antología de errores de asesoramiento y marketing electoral, y de derroche de fondos públicos y administración irregular de los mismos en ciertos casos, es decir, un claro ejemplo de lo que no debe hacerse en política.

El “éxito” de Iván Redondo con José Antonio Monago tiene lugar en las elecciones autonómicas extremeñas de 2011, cuando, después de casi 30 años ininterrumpidos de gobiernos socialistas y del inevitable desgaste del PSOE y de cansancio del electorado con la izquierda (como pasó en Badalona), Monago derrota a Vara por una diferencia de solo 17.930 votos, (307.975 frente a 290.045), logrando únicamente dos escaños más que el socialista, y quedando lejos de la mayoría absoluta. Monago pudo gobernar gracias a una alianza contra natura con IU, que le prestó sus 3 diputados cuando le hicieron falta.

Fue una legislatura vista y no vista –en la que Monago se contaminó de los efectos de la imagen ridícula y caricaturesca que Redondo creó para él, como Albiol quedó contaminado de racismo y xenofobia para siempre- porque en las siguientes elecciones, y con Iván Redondo al timón de Monago y de la campaña, el PP se desploma hasta los 236.266 votos, perdiendo nada menos que 71.709, y perdiendo cuatro escaños y las elecciones, que vuelve a ganar Guillermo Fernández Vara (ver información y cuadro anejos).

Perdidas las elecciones en Extremadura, Redondo abandona a su hasta ahora “pupilo” político y se vuelve a Madrid sin trabajo, mientras Monago entra en una fase de pérdida de confianza y aceptación popular, y de descomposición del PP extremeño, cansado de sus irregularidades y sus extravagancias, cosa que le va a hacer imposible ganar elecciones en el futuro. Al menos, las de 2019 las tiene perdidas, según todos los sondeos.

(Próximamente: Un fantasma en La Moncloa (5): La maldición de Iván Redondo empieza a cumplirse en Pedro Sánchez).

(José Mª Pagador es escritor, periodista y fundador y director de PROPRONews).

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