La (imposible) khasoggización de España

Lo que le está ocurriendo a nuestro país se parece a lo que le ha sucedido al asesinado periodista saudí, pero hay una diferencia esencial

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Por mucho que se empeñen algunos, esto no hay quien lo rompa.
Por mucho que se empeñen algunos, esto no hay quien lo rompa.

El asesinato del periodista saudí Jamal Khasoggi en el consulado de su país en Estambul a manos de agentes del régimen teocrático tiene, salvando las distancias, una serie de similitudes sorprendentes con la situación actual de España, víctima también de quienes quieren acabar con ella. Con todo el respeto a la memoria del colega vilmente asesinado, me he tomado la licencia de traer su muerte a colación del caso de España, amenazada también, pero, al contrario que en su caso, imposible de matar.

Reflexionando sobre lo que está sucediendo en España y recordando el vil asesinato de Jamal Khasoggi, me he dado cuenta de que hay una curiosa serie de semejanzas entre una atrocidad y otra, hasta el punto de que, en un primer momento llegué a pensar que nuestro país está sufriendo un proceso irreversible de khasoggización, si se me permite la licencia, es decir, un designio ineluctable que la llevaría a corto plazo a su muerte y desaparición como nación tal como la conocemos.


Dentro del consulado saudí Khasoggi no tenía quien le defendiera, en cambio España tiene a más del 90% de la ciudadanía dispuesta a defender nuestro país.


Las semejanzas que me causaron esta desazón empiezan, primero, por la evidencia de que Khasoggi fue secuestrado en el consulado, de la misma manera que unos cuantos políticos y activistas irresponsables tienen actualmente secuestrada la soberanía nacional de los catalanes y de todos los españoles.

La segunda semejanza es que el periodista fue asesinado por funcionarios de su propio país pagados con dinero público y por orden de las altas esferas saudíes, del mismo modo que quienes quieren matar España son cargos y funcionarios públicos, cuyos elevados (e inmerecidos) salarios pagamos todos los españoles, y por orden de las “altas esferas” del disparate que encabezan Puigdemont y Torra, con la simpatía, si no la connivencia o la complicidad, de Pablo Iglesias y adláteres.

La tercera similitud es que Khasoggi fue asesinado dentro del consulado saudí, es decir, en el marco institucional de su propio país, del mismo modo que los que quieren matar España lo hacen malversando el marco político del nuestro, estafando todos los recursos y facilidades institucionales que este les brinda.

La cuarta analogía es que los asesinos de Khasoggi descuartizaron su cuerpo cuando todavía estaba vivo, del mismo modo que los que quieren matar España pretenden hacerla pedazos y en el momento, además, de mayor vitalidad y pujanza de la historia de nuestro país.

La quinta semejanza es que los saudíes hicieron desaparecer el cuerpo del periodista después del regreso clandestino a su país del comando que le asesinó, del mismo modo que los delirantes del procés han troceado y enterrado quién sabe dónde la soberanía del pueblo catalán, que pertenece a todos sus ciudadanos y ciudadanas y no solo a la minoría (en votos) de sus electores, mientras su principal responsable se encuentra huido de la justicia.

LA DIFERENCIA

Créame el lector que este conjunto de parecidos entre una cosa y otra terminó de descorazonarme. Pero luego caí en la cuenta de que existe una diferencia esencial entre el asesinato de Khasoggi y el plan de matar España de algunos irresponsables. Y es que mientras que el periodista no tenía a nadie que le defendiera en ese consulado, España tiene a más del noventa por ciento (y creo que me quedo corto) de la ciudadanía dispuesta a hacer lo necesario para que eso no pase (incluso a cambiar la orientación original de su voto ideológico), y en esa ciudadanía incluyo a millones de catalanes, vascos, valencianos, baleares y gallegos. Es decir, la khasoggización de España que pretenden esos irresponsables, matando y troceando nuestro país abusando del marco institucional, no se va a consumar. A diferencia del pobre periodista saudí, es imposible matar una nación de más de 500 años de existencia –una de las más antiguas de Europa y del mundo- y más imposible cuando la inmensa mayoría de sus ciudadanos y ciudadanas estamos dispuestos a que eso no pase bajo ningún concepto.

La creación de un Govern paralelo vuelve a justificar la aplicación del 155. RTVE
La creación de un Govern paralelo vuelve a justificar la aplicación del 155. RTVE

Los ilusos que buscan la independencia de cualquier región española –y menos por la fuerza de los hechos consumados- deberían recabar las pruebas históricas, políticas, económicas, culturales y sociales de que eso es imposible a estas alturas. Las tienen, entre otros, en Salvador de Madariaga o, si prefieren a historiadores no españoles, en John Lynch, John Elliot o Ian Gibson.

Ayer, los separatistas catalanes dieron un paso más al crear el Consell per la República, una especie de govern paralelo urdido contra la legalidad institucional de España pero valiéndose del marco y los medios de esa misma institucionalidad, sin que la autoridad del Estado interviniera contra semejante ilegalidad ni el Gobierno dijese -ni hiciese- nada al respecto. La deriva cada vez más desafiante de los irresponsables del procés en su intento de khasoggización de España demuestra el error de haber levantado prematuramente el artículo 155, cuya vigencia debería durar lo suficiente –años, si es necesario- para desmontar, lo primero, el sistema educativo y mediático de adoctrinamiento independentista y antiespañol. Se cumplen hoy, aunque el Gobierno de España mire para otro lado, todos los requisitos (y más) para la suspensión sine die de la autonomía catalana. No se puede transigir por más tiempo con el principal problema político de nuestro país, capaz de alterar seriamente nuestra convivencia a poco que lo dejemos pudrirse un poco más.

Pero, pase lo que pase, ya digo, nadie va a matar España, porque nuestro país tiene sus defensores en más del 90% de la población (y creo que me quedo corto), incluyendo millones de ciudadanos y ciudadanas de sus comunidades históricas. Como dijo el clásico, “el muerto que vos matáis goza de buena salud”.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Su último libro publicado es El Viaje del Tiburón – Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo