La Academia Sueca, premio Nobel de la Vergüenza

La suspensión del Nobel de Literatura 2018 eleva el machismo y los abusos sexuales a cotas insospechadas

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El Premio Nobel de la Vergüenza 2018 es para la Academia Sueca. J.M. PAGADOR
El Premio Nobel de la Vergüenza 2018 es para la Academia Sueca. J.M. PAGADOR

No había ocurrido jamás en tiempos de paz. Solamente entre 1940 y 1943, en plena guerra mundial, dejó de concederse el premio Nobel de Literatura. Pero la guerra secular que el patriarcado y su brazo ejecutor, el machismo, le tienen declarada a las mujeres lo ha vuelto a conseguir. Este año no habrá premio Nobel de Literatura a causa de la grave crisis por la que atraviesa la Academia Sueca, sumida en un grave escándalo de abusos sexuales y corrupción.

La apacibilidad y la austeridad casi luterana de algunos de los escenarios de Estocolmo donde se materializa cada año el ritual de la concesión y entrega de los premios Nobel, sobre todo del de Literatura, el de mayor impacto mediático, no sugieren ni de lejos la posibilidad de unas conductas como las que han determinado esta crisis. Visitamos la sede de la Academia, en la hermosa Stortorget, la “Gran Plaza” que es el corazón de la ciudad, en cuyo palacio de la Bolsa, o Börshuset, tiene su domicilio aquella, lugar donde se seleccionan y anuncian los premios Nobel de Literatura, y el Ayuntamiento, en la isla Kungsholmen, en cuyo Salón Azul se celebra el preceptivo banquete anual, y en cuyo Salón Dorado, tiende lugar el baile posterior. Son los lugares clave de la ceremonia y parece imposible que en estos entornos tan probos y bellos, en una institución tan seria como la Academia Sueca y en un país tan avanzado y culto como Suecia, puedan producirse unos hechos tan repugnantes y cutres.


El escándalo de acoso sexual, tráfico de influencias y corrupción pone contra las cuerdas a la Academia.


Todo parte, según se ha sabido, del matrimonio formado por la académica Katarina Frostenson y su esposo, el escritor y fotógrafo francés, Jean-Claude Arnault. Según fuentes de la investigación, casi una veintena de mujeres acusaron a Arnault de acoso sexual. Tras la correspondiente investigación, la propia Academia ha confirmado “un comportamiento inaceptable en forma de intimidad no buscada”, de un hombre que incluso se atrevió, como ha publicado la prensa sueca, “a tocarle el culo durante un evento a Victoria, la princesa heredera del trono”.

Sede de la Academia Sueca en Estocolmo. Su imagen ha quedado muy dañada. J.M. PAGADOR
Sede de la Academia Sueca en Estocolmo. Su imagen ha quedado muy dañada. J.M. PAGADOR

Al acoso sexual a numerosas mujeres se suma el escándalo de que Katarina Frostenson logró que la Academia le facilitase financiación para Forum, un club literario que dirigía junto con su marido, todo ello dentro de un entramado de tráfico de influencias en las alturas de la cultura y la sociedad suecas. Pero el problema principal que ha determinado la cancelación de la concesión del Nobel de Literatura se deriva de que, tras las correspondientes pesquisas, la Academia cerró la investigación sin que se derivara ninguna medida contra la singular pareja. Esto ha determinado la dimisión de ocho de los dieciocho académicos que integran la institución, lo que ha dejado a esta sin el quorum suficiente para las votaciones, sin contar el clima de escándalo y desprestigio generado, lo que hacía inviable ultimar el proceso de concesión del premio.

Ayuntamiento de Estocolmo, donde tienen lugar el banquete y el baile del Nobel. J.M. PAGADOR
Ayuntamiento de Estocolmo, donde tienen lugar el banquete y el baile del Nobel. J.M. PAGADOR

Sabemos que el patriarcado y el machismo están presentes en todos los ámbitos y lugares, pero nadie podía sospechar que llegarían a invadir también un ámbito tan aparentemente impecable como la Academia Sueca. La lección positiva de lo sucedido la dan los ocho académicos dimisionarios. Ellos representan la limpieza del organismo y de la sociedad sueca y contribuyen a que el desprestigio no sea irremediable. Algo impensable en España, donde no dimite nadie por causa de escándalos propios, cuanto más –como en Estocolmo- por la vergüenza de acciones ajenas.

(José Mª Pagador es escritor, periodista y fundador y director de PROPRONews).