Seguramente no existe una iniciativa igual en el mundo. Este es el debú teatral del refugiado, encarnado en los seis actores –todos ellos refugiados de diferentes países y continentes- que protagonizan la comedia Yo a Ibiza, tú a Lampedusa, que se estrena hoy en Cáceres, un salvavidas de humor en el mar de los que huyen del hambre, la persecución, la guerra o la homofobia. Actores inmigrantes hay en diferentes partes del mundo, incluso algunos han obtenido un éxito espectacular en diferentes países, pero ha sido después de asimilar un aprendizaje y desarrollar una carrera en los lugares de acogida. En cambio, no existe, que sepamos, una iniciativa en que refugiados recién llegados y que apenas hablan el idioma, se unan en una compañía teatral y estrenen su primera obra. Pues esto es lo que puede verse hoy en la Torre de los Pozos de Cáceres.

La recién clausurada 64ª edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida ha contado esta vez con unos espectadores muy especiales. Encaramadas en las gradas milenarias, ocho personas de culturas muy distintas y distantes, ocho personas que han tenido que huir de sus países por diferentes motivos, ocho personas refugiadas, han contemplado atentamente la maravilla doble de este acontecimiento del verano extremeño: el inmenso escenario y la representación de una obra clásica. Y lo han hecho no para divertirse, o no solo por eso, sino para aprender, para familiarizarse con un espacio escénico y con el arte dramático.


Estreno en Cáceres de esta pieza protagonizada por seis refugiados de dos continentes.


La idea ha sido de Marce Solís –el autor y director de la obra-, un verdadero agitador cultural, como le gusta que le llamemos (con toda justicia, añado). Marce solicitó entradas para los refugiados que viven en Cáceres, y la organización del festival le concedió ocho por espectáculo, todos los jueves de julio y agosto. Y allí han acudido, sin faltar ni uno solo, a la cita.

Pero asistir como público entregado, no es lo único que han hecho. Hay mucho más, porque hoy van a pasar de la grada al escenario. De espectadores a protagonistas. También en jueves, hoy 6 de septiembre, en otro lugar mágico, la Torre de los Pozos, en pleno casco histórico de Cáceres, se estrenan como actores en una obra escrita y dirigida por Marce Solís, que además de miembro activo de la Plataforma de Refugiados, es autor y director teatral.

El director y codirector pulen los detalles.
El director y codirector pulen los detalles.

La pieza, original y expresamente pensada para sus intérpretes, se titula “Yo a Ibiza, tú a Lampedusa”, una comedia que se enmarca en las actividades de la Asociación de Vecinos Ciudad Monumental de Cáceres, cuyos integrantes se han implicado en la producción, confeccionando la escenografía que recreará un jardín, con plantas aportadas por los propios vecinos. Será un éxito. Seguro.

Los miembros de La Résistance Teatro, nombre con el que por votación han bautizado al grupo, llegan al ensayo días antes de que se levante el telón. Hace calor en la sala de la parroquia San José, que les ha cedido las instalaciones, y hay muchos nervios. Los actores, primerizos, repiten el texto, que algunos recitan de memoria con sus escasos conocimientos del español.

ACTORES Y DIRECTOR

YDELIA LAVA, una peruana que lleva ocho años en España, y que salió de su país en busca de un lugar sin violencia donde vivir, es el único personaje femenino. Su papel es el de una mujer madura, millonaria, pija elegante y frívola que ha contratado para su mansión de Ibiza a unos músicos cubanos a fin de que le amenicen una fantástica fiesta que está preparando. Hasta su playa privada llegan en patera, aturdidos, medio muertos de sed y de hambre, un grupo de africanos que se dirigían a Italia, y que por equivocación arriban a la isla pitiusa. La dueña los confunde con los músicos, y ellos, desesperados, mantienen el error para salvar el pellejo.

Los actores, con la Plataforma de Refugiados de Cáceres, hicieron un curso dramático acelerado en el Festival de Teatro de Mérida.
Los actores, con la Plataforma de Refugiados de Cáceres, hicieron un curso dramático acelerado en el Festival de Teatro de Mérida.

MARCE SOLÍS, el autor y director extremeño, sobre tratar con humor un tema tan serio y preocupante como es la situación dramática de los refugiados defiende la utilización de la comedia para contar cosas profundas y para transmitir valores: “Con el humor se llega mejor a la gente –dice- La comedia no tiene por qué ser sinónimo de frivolizar temas; también puede servir, como en este caso, para contar cosas profundas, denunciar situaciones injustas y transmitir valores. No es soltar la carcajada por la carcajada; es contar realidades que existen. Y si da risa es porque hay verdad. En este caso, el humor surge a partir de una cotidianidad y de una realidad desgraciada. Todas las comedias nacen de una situación dramática. El humor es sólo una consecuencia lógica de la inteligencia”.

Cartel de la obra.
Cartel de la obra.

“Y no hay que olvidar –remata- que este proyecto nace desde la Plataforma de Refugiados de Cáceres, que se dedica sobre todo a tareas de concienciación; y eso es también esta obra. Un acto para concienciar. Es teatro pero también es un acto político y social para llamar la atención sobre el grave problema de las personas refugiadas”.

No cuento más, nada de spoilers, solo decir que es una comedia, pero que refleja desde otra perspectiva la enorme odisea de tantas personas que huyen de la guerra, el odio, la pobreza o la opresión. Es el caso de los protagonistas, con sus historias reales.

MORYS CONDÉ, y su pasado reciente, es un caso claro. Artista en su país, Guinea Conakry, donde compuso una canción que tuvo mucho éxito, en la que criticaba al gobierno, lo que le acarreó una persecución política. Escapó a Malí, de allí a Argela, luego a Marruecos y por último buscó refugio en España, adonde llegó, en patera, junto con otras 55 personas, después de tres días a merced del miedo y del mar. Aquí busca ahora un lugar en la sociedad, a ser posible haciendo su música. Y hoy es otro de los actores debutantes.

Ensayando en el salón que ha cedido la parroquia de San José Cáceres.
Ensayando en el salón que ha cedido la parroquia de San José Cáceres.

WALTERS MBA es de Camerún. Su destierro voluntario es consecuencia de su desafío a la cultura y la tradición de su país. Es profesor de microeconomía, habla cuatro idiomas, ruso, inglés, francés y español, además de su lengua materna. Su padre era el rey de su región, pero fue asesinado. Él, como primogénito, tenía que heredar el cargo y mantener la costumbre, casándose con, al menos, cuatro mujeres. No aceptó la poligamia. Ahora ha pedido matrimonio a su novia y quiere formar una familia.

CAMARA ABDOULLAI tiene una historia que sobrecoge. Huyó de la guerra en Guinea Conakry después de que su padre y su hermano fueran asesinados. En el entierro, sus amigos le advirtieron que el siguiente sería él. Llegó en barco a Almería y allí pasó un tiempo en la calle, solo, desamparado, sin conocer a nadie, ni el idioma. “Ahora no tengo miedo”, dice. Busca trabajo: “Eso es lo más difícil”.

Mientras aparece ese trabajo que les rescate de la incertidumbre, han estudiado su papel y compartido bromas y chascarrillos, atentos a las instrucciones de Marce, que se ha buscado un co-director para la obra con una historia de huida a sus espaldas también.

MARCOS YEPES, venezolano. En su país llevaba una trayectoria profesional brillante como director y gestor teatral, que se truncó con la crisis y su desacuerdo con el sistema chavista. Lleva en España ocho años y en Cáceres empezó de nuevo. Dice estar agradecido a la vida: “Aquí se me abrieron las puertas y desarrollo una labor teatral que me entusiasma y con la que me siento realizado. Poner en pie esta obra es todo un reto”.

La autora del reportaje entrevistando a uno de los actores.
La autora del reportaje entrevistando a uno de los actores.

“El teatro y esta experiencia en concreto – cuenta Marce Solís, mientras los muchachos se aplican con el texto- nos está ayudando mucho a todos, no solo por el hecho teatral, una experiencia artística y creativa, sino porque, también, sirve para ayudar a estas personas a integrarse y a superar en parte algunos de los muchos problemas que padecen por su situación. Por ejemplo les está ayudando, entre otras cosas, a perfeccionar el idioma español, algo fundamental para ellos a la hora de conseguir trabajo”.

RAYMOND AUBUCAIRE es precisamente el que mejor lo habla y ejerce de intérprete con sus compañeros cuando las instrucciones se complican. Dos años hace que abandonó Camerún para llegar a España en patera. Una experiencia dramática. Tanto, que si le devuelven a su país y le dicen que tiene que repetir el viaje, no se atrevería, asegura: “Fue una experiencia terrible”. Está contento, nunca ha tenido problemas de racismo en Cáceres. Ha hecho un curso de cocina y otro de jardinería y confía en encontrar un trabajo digno para establecerse y olvidar un pasado tenebroso.

STEPHEN MBADUGHA, un hombre alegre, abierto y comunicativo, está teniendo una experiencia altamente interesante con su trabajo dramático. Vive en Cáceres con su mujer y su hijo, que llegaron antes, desde Nigeria. Es el más integrado, juega al rugby en el equipo local, ha sido monitor en campamentos juveniles y da clases de inglés. Se toma muy en serio los ensayos porque quiere ser actor. El gusanillo de la interpretación ha calado hondo en él.

MARCE SOLÍS explica una y otra vez los movimientos en escena, el énfasis que deben poner en cada frase y las caras de sorpresa o miedo con las que deben ser expresadas, convencido de que los refugiados no solo necesitan un hogar y una cierta seguridad económica. La puesta en marcha de esta experiencia es buena para ellos. Es bueno para todos que se integren y nada más integrador que la cultura. “Los ensayos, la preparación… -dice- les mantiene ocupados, ya que disponen de mucho tiempo libre. También está sirviendo para crear lazos y compartir costumbres y cultura entre ellos y sus nuevos vecinos y conciudadanos. Compartir prácticas artísticas y culturales contribuye a conocer más de la cultura de la que ahora forman parte, algo fundamental para obtener los permisos legales necesarios y formar parte de los demás ciudadanos españoles en igualdad de condiciones”.

“Son muchos los especialistas que recomiendan el teatro como actividad para ayudar a lidiar con el estrés psicológico y emocional de vivir como refugiado. Su práctica tiene a menudo efectos positivos sobre su capacidad de sobrevivir, tanto físicamente como a nivel emocional y espiritual. Además, las actividades artísticas pueden ayudar a los miembros de la comunidad a debatir sobre temas complicados, incómodos o tabú”.

Doy fe, he asistido a algún ensayo y les he acompañado en alguna ocasión a Mérida, a las representaciones en el Festival de Teatro Clásico, y me he emocionado, porque me parece tan efectiva como oportuna esta fórmula de integración. El amor de Fedra fue destructivo: “Habría que erradicarlo, como todos los males del mundo”, decía Eurípides, el gran trágico griego, por boca de la protagonista, en una de las obras a la que asistimos. Se refería al amor romántico. Al que se siente por los que sufren en tiempos de xenofobia, se le llama ahora despectivamente “buenismo”, pero, en mi opinión, es la mejor medicina contra el odio.

Hay muchos nervios, decía al comienzo del reportaje, y más hoy, día del estreno, pero los sobrepasa con creces la ilusión. Y los que esperamos el estreno con impaciencia, estamos ensayando a tope para aplaudir a rabiar. Esta noche del 6 de septiembre la majestuosa Torre de los Pozos de Cáceres, una edificación almohade del siglo XII, temblará, como nunca lo ha hecho, con la ovación que estos artistas se merecen.

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora. Reportaje gráfico de la autora).

(NOTA: PROPRONews manifiesta públicamente la admiración y emoción de todo el equipo que hacemos posible este periódico, ante esta iniciativa tan humana, solidaria, imaginativa y artística, y felicita a sus promotores y participantes, especialmente a los refugiados, que siempre tendrán un sitio de honor en nuestras páginas. Igualmente felicitamos a nuestra compañera Elisa Blázquez, por su labor periodística, por su inmensa humanidad y por sus inacabables ingenio y gracia. El magistral título de la obra “Yo a Ibiza, tú a Lampedusa”, es suyo).

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