Ganan los constitucionalistas

Su victoria hoy es casi segura si se supera una participación del 80% en Cataluña

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Si esto se traduce en votos la victoria del sentido común es muy posible hoy. RTVE
Si esto se traduce en votos la victoria del sentido común es muy posible hoy. RTVE

La victoria del bloque constitucionalista es hoy prácticamente segura en las elecciones catalanas a poco que la participación responda a lo que han venido pronosticando las encuestas. Con más de un 80% de participación, como se espera, su victoria puede darse por descontada tanto en votos –eso, desde luego- como en escaños. Si es así, y si el partido que tenga en sus manos la “función bisagra” asume su responsabilidad, la amenaza del independentismo puede quedar descartada por mucho tiempo.

A los independentistas catalanes no se les arrima hoy la camisa al cuerpo, y menos aún –permítaseme la broma-, con la gran subida que se le pronostica a Inés Arrimadas. Más de uno ha amanecido con un negro presagio, que posiblemente se cumplirá. Hoy puede ser un día aciago para Puigdemont en su ridículo retiro de Bruselas y para Oriol Junqueras en la cárcel. Sobre sus muy difíciles circunstancias personales puede caer el helado jarro de agua fría de una derrota electoral sin paliativos. Después del desastre de la declaración unilateral de independencia y de todo lo acontecido después, lo único que les falta para cosechar un desastre total es perder hoy las elecciones, tanto porque un partido constitucionalista sea el más votado, como porque el bloque constitucionalista obtenga el mayor número de votos y puede que también de escaños. La ley de Murphy está a punto de cumplirse para Puigdemont, Junqueras y compañía. Porque lo que ha ido tan mal –declaración de independencia, república frustrada, indiferencia internacional, fuga de empresas, aumento del paro, “exilios”, detenciones y encarcelamientos…- posiblemente va a ir aún peor para ellos. Ese horizonte horroriza a los “indepes”, cuya sensación de derrota se ha podido apreciar en sus gestos y actitudes de los últimos días de campaña.


En las elecciones “plebiscitarias” de 2015 ya los “indepes” quedaron lejos de la mayoría de votos.


El secreto está en la participación. El independentismo ya hemos visto lo que da de sí en materia de participación electoral. En las elecciones de 2015 planteadas como un plebiscito, con una coalición contra natura de la derecha convergente y la izquierda republicana –fórmula interesada para aprovechar al máximo los réditos de la ley d´Hont, pero con la que, juntos, perdieron nueve escaños- y con una alta participación del 77,4% (diez puntos por encima de la de 2012) el independentismo, sumada la CUP, se quedó lejos de la mitad de votos, aunque lograra la mayoría de diputados debido al plus de representación que obtiene quien gana en las circunscripciones más pequeñas, es decir, en las zonas rurales o menos pobladas. En Barcelona y las grandes áreas urbanas, en cambio, las cosas fueron, y serán, distintas. Y aun en las circunscripciones menores se ha venido observando en los últimos tiempos un trasvase de votos hacia los partidos constitucionalistas.

Ella puede ser la gran triunfadora de esta noche. RTVE
Ella puede ser la gran triunfadora de esta noche. RTVE

ROMPER LA ABSTENCIÓN

La partida se juega en las provincias de Lleida y Girona –donde el independentismo ganó en votos en 2015- y en el millón y medio de votantes que se abstuvieron en las elecciones de ese año. Un pequeño trasvase de votos en ambas provincias y una relativa movilización de esa masa hasta ahora abstencionista –una masa que puede coincidir, posiblemente, con esa mayoría silenciada que ha roto los miedos y ha salido ya a las calles catalanas enarbolando la bandera española– puede dar hoy el triunfo a los partidos constitucionalistas.


Con una alta participación se espera una victoria del seny.


Sería así, casi con toda seguridad, si se supera el 80% de participación, y más a favor del bloque constitucional a medida que mayor sea ese índice. En Cataluña nunca se ha superado ese nivel salvo en las elecciones generales de 1982, cuando votó el 80,7% de los electores. En esta ocasión, con un electorado contrario a la independencia supermovilizado, se pueden alcanzar cotas en torno al 85% de participación. Incluso algunas encuestas han hablado del 90% en las últimas semanas. Si fuese así, la victoria de los catalanes que no quieren la independencia sería abrumadora. Y tal pronóstico para hoy –que esta noche tal vez veamos confirmado- se basa en cuestiones muy relacionadas con el proverbial seny catalán y con aquel viejo aforismo payés de que “la pela es la pela”. Los catalanes con sentido común han visto con horror la salida de todo el sector bancario catalán, la fuga de millares de empresas, la pérdida de inversiones, la bajada del turismo y, en fin, todas las consecuencias nefastas del disparate que la comunidad ha estado padeciendo en los últimos meses por culpa de esos irresponsables.

Miquel Iceta y el PSC también suben. RTVE
Miquel Iceta y el PSC también suben. RTVE

Los independistas ya se movilizaron al máximo en 2015 y perdieron en número de votos Y también se movilizaron al máximo durante la farsa del 1-O, y tampoco, a pesar de las trampas que hicieron, lograron un resultado para tirar cohetes. Hoy, parece que lo que se ha movilizado es el sentido común. Puede ganar el seny por mayoría de votos y escaños. Nosotros nos atrevemos a pronosticar que así va a ser.