Festival de Mérida, El País dice lo mismo que nosotros

Tibia y breve crítica del principal rotativo español, con claros tintes negativos, al primer estreno teatral del programa, el Cicerón de Gas-Pou

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Tres actores nada más y una escenografía ajena a lo que es el Teatro Romano. RTVE
Tres actores nada más y una escenografía ajena a lo que es el Teatro Romano. RTVE

El País ha dedicado una pequeña crítica –en dimensión y en contenido- al primer montaje teatral del Festival de Mérida 2019 (lo anterior fue una “ópera” con muchos altibajos y un protagonista de tercera fila), el Viejo amigo Cicerón de Mario Gas y José María Pou. El rotativo nacional coincide plenamente con lo que dice nuestro periódico sobre que los montajes del Festival están pensados en realidad para la posterior gira por teatros convencionales, amén de lo ahorrativo de la producción, pese al presupuesto millonario del evento.

Ayer sábado dedicaba El País, en su suplemento de letras y arte Babelia, una atención más que parca al estreno del primer montaje teatral del Festival de Mérida de este año, pese a las triunfalistas declaraciones que su director, Jesús Cimarro, hace todos los años, sobre el, según él, extraordinario y masivo impacto mediático del Festival. Pues bien, ayer, en el principal periódico generalista de España, dicho estreno apenas mereció una columna de la página dedicada a la crítica teatral, mientras el grueso de la misma, las otras tres columnas, se dedicaban íntegramente a ensalzar un estreno de una obra de Jordi Casanovas en el Festival Grec de Valencia, en cuya entradilla, además, decía el crítico: “Una obra ambiciosa que merece verse”.


QUIZÁ LA PRODUCCIÓN ESTABLECIÓ UN LÍMITE DE TRES ACTORES, PARA FACILITAR LA EXPLOTACIÓN EN GIRA, dice significativamente el crítico de El País.


Una recomendación similar a esa brillaba por su ausencia en la crítica de Viejo amigo Cicerón, firmada, justo al lado de la anterior, por el crítico de El País Javier Vallejo. La exigua reseña en El País del primer estreno teatral de este año en Mérida, que parecía venir dada más por compromiso, por lo noticioso de la misma y el riego de publicidad institucional del evento que refresca al rotativo durante toda la programación, destacaba lo mismo que este periódico viene criticando de este Festival, que ha devenido fraudulento con Cimarro, dado que el director-adjudicatario se ha cargado su carácter internacional, clásico y grecolatino, y puesto que muchas de las obras, producidas además con lo mínimo pese al alto coste del Festival, están pensadas no para el Teatro Romano de Mérida sino para su gira posterior por los teatros a la italiana del país –entre ellos, los de Cimarro-, obras, pues, de mínima ambición dramática y escenográfica.

Así, Javier Vallejo decía en su crítica cosas como estas:

Viejo amigo Cicerón se desarrolla ante una escenografía imponente, concebida para que el espectáculo gire por teatros a la italiana”. O “llega un momento en el cual el predominio del relato sobre la acción y la abundancia de digresiones menoscaban el ritmo del espectáculo”. O ¿por qué el planteamiento que en la obra Firmado Lejárraga iba como un tiro aquí no funciona tan bien? Porque mientras allí  (se refiere a un montaje anterior del Centro Dramático Nacional en el que está inspirado el comienzo del Cicerón de Gas-Pou) la protagonista y otras cuatro figuras capitales de la literatura y de la música se quitaban la palabra y debatían de igual a igual (y un sexto actor comodín interpretaba a cuantos personajes relevantes se iban mencionando), aquí la de Cicerón es voz dominante, relatora de sus encuentros con César, Bruto y Marco Aurelio, entre otros, SIN QUE ESTOS SALGAN A ESCENA JAMÁS, QUIZÁ PORQUE LA PRODUCCIÓN (aquí está la madre del cordero) ESTABLECIÓ UN LÍMITE DE TRES ACTORES, PARA FACILITAR LA EXPLOTACIÓN EN GIRA”. Y para gastar lo menos posible y ganar lo más posible, como suele pasar con Cimarro, añadimos nosotros.

Una crítica mínima y delatora en El País. PROPRONews
Una crítica mínima y delatora en El País. PROPRONews

Naturalmente, el crítico, obligado por el compromiso, da un par de pinceladas elogiosas al espectáculo, pero sin enjundia ni entusiasmo alguno y en la brevedad de apenas medio centenar de líneas. Porque, para Javier Vallejo, esto es todo lo más que merece y se puede decir del primer estreno teatral del Festival de Mérida 2019. Sus contenidas palabras y la pobreza de espacio ponen de manifiesto, una vez más, aunque sea por pasiva, el fraude en el que ha convertido Cimarro a un Festival otrora prestigioso.

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