EE.UU.: la ausencia de Estado mata

La catástrofe humana y medioambiental de los incendios de California pone de manifiesto las carencias de un Estado menguante que olvida a las personas

222
Estos dos bomberos ante el gigantesco incendio representan la carencia de medios estatales de EE.UU. para proteger a los ciudadanos. RTVE
Estos dos bomberos ante el gigantesco incendio representan la carencia de medios estatales de EE.UU. para proteger a los ciudadanos. RTVE

No son pocos los ciudadanos y ciudadanas que abogan por “menos Estado”, por la implantación de un sistema ultraliberal, con nada de impuestos y una estructura estatal reducida a su mínima expresión. Esto ocurre en EE.UU. en muchos aspectos de la asistencia social, la seguridad, la educación, la sanidad, las infraestructuras o la prevención de catástrofes. Los recientes incendios de California ponen de manifiesto que la falta de Estado mata y que en una socialdemocracia potente los resultados de esa catástrofe serían muy distintos.

Los últimos incendios de California han devastado una enorme extensión de terreno, destruido espacios protegidos y arrasado millares de casas y mansiones, incluidos pueblos enteros. El lugar llamado Paradise (Paraíso) ha desaparecido prácticamente, devorado por las llamas. Trágico sarcasmo el nombre de una ciudad de 26.000 habitantes, que evoca lo mejor de este mundo y que, sin embargo, ha sucumbido por la inoperancia de un Estado menguante.


La completa destrucción del paraíso de Paradise es una trágica metáfora de lo que sucede en los Estados menguantes e insolidarios.


Las políticas ultraliberales de Trump y de sus antecesores republicanos, basadas en la reducción de impuestos, el empequeñecimiento de la estructura estatal –salvo, eso sí, en lo que a medios militares se refiere- y el abandono de las clases medias y bajas, pone en grave peligro a la población. Una catástrofe de las dimensiones de este último incendio, o de inundaciones como la del Katrina, pone de manifiesto la incapacidad de un Estado menguante para proteger a sus ciudadanos.

La cifra de muertos del incendio se acerca a los 100 y la de los desaparecidos sobrepasa los 1.300, números equivalentes a un tercio de las bajas norteamericanas en la guerra de Irak y a más de .la mitad en la guerra de Afganistán, sin contar los colosales daños económicos y medioambientales. Pero esto no ha ocurrido por casualidad.


EE.UU. carece de una verdadera organización de bomberos especializada y profesional; los muertos y desaparecidos de California son ya más de la mitad que en la guerra de Afganistán.


EN EL PAÍS MÁS PODEROSO DEL MUNDO

El país más poderoso del mundo, en realidad solo lo es desde el punto de vista tecnológico, militar y financiero, pero cualquier país socialdemócrata de Europa, o la misma España, le da cien vueltas en asistencia social, sanidad, infraestructuras o sistemas de prevención y combate de incendios, por poner unos pocos ejemplos. Porque, pásmese el lector, EE.UU. carece de una verdadera organización de bomberos especializada y profesional, hasta el punto de que ocho de cada diez bomberos norteamericanos son voluntarios, sin preparación, capacidad ni medios.

En España eso no pasaría. En Europa, tampoco. Los mayores desastres por incendio de los últimos años en la Unión Europea no llegan ni de lejos, juntos, a la aterradora cifra de muertos y desaparecidos de los últimos días en EE.UU.

Parece un turista en medio del caos al que contribuye su política. RTVE
Parece un turista en medio del caos al que contribuye su política. RTVE

No hay una UME en EE.UU. –uno de los grandes aciertos de Zapatero, que se equivocó en muchas cosas pero hizo algunas bien-, ni un sistema estatal capaz de hacer frente a un gran desastre, como ya se viene comprobando cada vez que surge una emergencia. EE.UU., con Trump y sus homólogos –llámense Reagan o Bush-, es un Estado menguante, con un presidente que cree que la devastación de su país por el fuego no es cosa suya. Por eso ha tardado ocho días en aparecer, como un turista, en el lugar de la tragedia, y solo por una cuestión de imagen. Pues aun hay gente que le sigue votando, y seguro que incluso entre los expulsados de Paradise por las llamas y arruinados por el fuego también la habrá. Alucinante y estremecedor.

OTROS ARTÍCULOS

Alexandria Ocasio-Cortez, emergente estrella demócrata y posible futura presidenta de EE.UU

El estremecedor relato autobiográfico de la nueva estrella de la política norteamericana

Atila Trump