Doble golpe al “procés”

Puigdemont, fuera del Parlamento Europeo y Borrel, nuevo jefe de la diplomacia europea y vicepresidente de la UE

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Josep Borrell, nuevo jefe de la diplomacia europea. RTVE
Josep Borrell, nuevo jefe de la diplomacia europea. RTVE

Las últimas noticias que han llegado en horas recientes de Bruselas representan dos duros golpes para los cada vez más menguados independentistas catalanes y su ilusorio procés. A los reveses del interior, con una pérdida creciente de apoyo electoral en Cataluña, sobre todo en las grandes ciudades, y un sostenido aumento bastante más allá de la mayoría absoluta de la mayoría catalana constitucionalista, han venido a sumarse dos nuevos y durísimos reveses del exterior, la negativa del Parlamento Europeo a admitir a Carles Puigdemont y a Toni Comín como eurodiputados, y la designación de Josep Borrell, el gran adversario catalán de los separatistas, como nuevo jefe de la diplomacia europea y nuevo vicepresidente de la Comisión Europea.


Borrell –ahora todavía más- va a ser un formidable obstáculo diplomático para impedir que los independentistas catalanes sigan vendiendo al mundo la farsa de su delictiva aventura.


El primero de ambos golpes, con el rechazo del Parlamento de la UE a admitir como miembro a Puigdemont, ha terminado de romper por completo la estrategia de este, de proseguir con su campaña de propaganda antiespañola desde uno de los escaños de la cámara europea, escaños que están para otras cosas y no para servir de sustento a las veleidades de ciertos políticos como el expresident de la Generalitat de Cataluña, que solo quiere ruido, visibilidad e ingresos regulares fijos. Ni una cosa ni la otra está consiguiendo por el momento, sino que, por el contrario, no hace más que el ridículo y prueba una vez más su cobardía, pues ayer ni siquiera fue capaz de sumarse a la manifestación en Estrasburgo de unos cuantos centenares de sus fieles –sin duda financiados con el dinero de todos- por miedo a ser detenido.

MUCHO BORRELL

El segundo golpe es la designación del todavía ministro de Exteriores de España, Josep Borrell, como Alto Representante de Política Exterior de la UE y vicepresidente de la Comisión Europea. Borrell, que lo ha sido todo en política en España y en Europa –ya fue también presidente del Parlamento Europeo- es, tal vez, el enemigo más combativo y difícil de contrarrestar del independentismo, y más ahora, que va a disponer del altavoz de la diplomacia europea para volver a decir al mundo que toda esa historia de la independencia catalana y del procés es una fantasía ilegal y sin ninguna posibilidad de éxito. Desde su nueva responsabilidad, lo mismo que ha venido haciendo desde el ministerio español, pero todavía con mayor capacidad de influencia y eco, Borrell va a ser un formidable obstáculo diplomático para impedir que los independentistas catalanes sigan vendiendo al mundo la farsa de su delictiva aventura. No nos cabe duda de que va a dedicar buena parte de su esfuerzo a desmontar en la esfera internacional la gran mentira independentista, cosa que ya venía haciendo con denuedo y que ahora hará todavía con más capacidad, audiencia y medios.

Con la elección del político español, el presidente en funciones del Gobierno, Pedro Sánchez, se apunta un tanto importante en Europa, al volver a colocar a un compatriota en un puesto clave del organigrama europeo. Es cierto que su sintonía con Macron y con Merkel, entre otros, ha ayudado a que este logro sea posible, pero en política –y más en política exterior- las sintonías y las alianzas son esenciales para obtener éxitos, algo que debería tener en cuenta también de puertas de España para adentro. Es cierto que la mayor tajada del pastel se la han llevado los populares europeos –que han colocado a dos de los suyos en los dos puestos clave de la Unión,- pero tal circunstancia no desmerece en absoluto el logro español, que, por eso, todavía tiene más mérito.