De MadriX a BadavoX

Aliándose con la ultraderecha, PP y Cs tachan la España democrática e inclusiva con la X de la xenofobia y la exclusión de VoX

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La alianza PP-Cs-Vox, a pesar de las hipocresías y los disimulos, era cierta. La caverna ha vuelto. RTVE
La alianza PP-Cs-Vox, a pesar de las hipocresías y los disimulos, era cierta. La caverna ha vuelto. RTVE

En ningún país europeo, salvo en esa Austria de pasado filonazi, había ocurrido. Ninguna fuerza de derecha democrática de Europa había pactado antes con la ultraderecha local para gobernar conjuntamente ninguna institución. Ha tenido que ser la otra vez diferente (en lo malo) España la que dé el espectáculo. Los partidos de la derecha española, Partido Popular y Ciudadanos, desoyendo incluso las advertencias de sus homólogos europeos, se han aliado con VoX para gobernar comunidades y ayuntamientos por toda la geografía española, tachando nuestra democracia con la X eXcluyente y Xenófoba de VoX. Seguramente sus votantes, especialmente los de Cs, tomarán buena nota en adelante. Rivera se ha quitado definitivamente la careta de social-liberal y ha quedado contaminado para siempre.

¿Alguien imagina a Macron o a los líderes regionales y locales de su partido pactando gobiernos con Le Pen en Francia? ¿Alguien imagina algo parecido en ningún país de la Europa democrática? Pues en España acaba de ocurrir. La triste foto de Colón en la que PP y Cs aparecieron junto a VoX –aunque Rivera trató hipócritamente de alejarse de los líderes ultraderechistas allí presentes, lo que ahora se ha demostrado que era una mera pose- se ha reproducido en numerosas instituciones en las que ayer se constituyeron sus corporaciones de derechas con la colaboración inestimable de VoX.


Rivera y Ciudadanos han quedado manchados definitivamente con el tizne de la ultraderecha.


Desde Madrid hasta Badajoz –MadriX y BadavoX podríamos llamar a estas ciudades- pasando por Zaragoza y otras localidades españolas, la derecha ha dado entrada a VoX en los pactos, en los gobiernos y, por tanto, en los programas. Las posiciones xenófobas, racistas, homófobas, islamófobas, excluyentes, antidemocráticas, antiautonómicas, anticonstitucionales en tantas cosas, antiabortistas, imperialistas, antifeministas, antimemoria histórica, ultranacionalistas, autoritarias y tantas cosas más de VoX han sido asumidas, por acción u omisión, por los dirigentes de PP y Cs, que han buscado vehementemente su apoyo para gobernar instituciones autonómicas y locales. Así se ha demostrado ya en Andalucía, donde los dos partidos de derecha que gobiernan actualmente dicha comunidad con el apoyo de VoX acaban de llegar a acuerdos con el partido ultraderechista para modificar las políticas relacionadas con la violencia machista o la memoria histórica, a cambio de que los extremistas dieran el visto bueno a los presupuestos andaluces. Y así ha empezado a ocurrir en todas las instituciones donde la derecha gobierna aliada con la ultraderecha.

PP y Cs han tachado la España democrática con la X de VoX y eso, después de un franquismo que creíamos muerto y enterrado para siempre, devuelve a la escena política española un peligroso y regresivo tinte de oscuridad, incompatible con una democracia avanzada. Cuando todos los partidos democráticos europeos, incluidos los de derecha, se esfuerzan en mantener en los límites del sistema a las organizaciones ultraderechistas, aquí la derecha patria les reconocen, les homologan y les aceptan e incluyen en pactos y gobiernos. Ni las exigencias de Valls –un político coherente y valeroso- a Rivera, ni las amenazas de Macron de expulsar a Cs del grupo liberal europeo, ni la perplejidad de una sociedad avanzada como la nuestra han impedido que Ciudadanos consume su traición a los principios que decía defender. Rivera y Ciudadanos han quedado manchados definitivamente con el tizne de la ultraderecha. Del PP lo esperábamos, pues, al fin y al cabo, la ultraderecha había estado subsumida hasta ahora en ese partido corrupto y neofranquista. Pero lo de Cs ha sido una sorpresa para muchos.

LOS EXTREMISMOS, A SUS MÁRGENES

De la misma manera que hemos criticado duramente la connivencia de Pedro Sánchez con los independentistas a cambio de su apoyo para gobernar –esperamos que el presidente electo no vuelve a caer en ese gravísimo error-, tenemos que denunciar ahora el terrible paso atrás que supone que PP y Cs se hayan aliado con VoX para gobernar en autonomías y ayuntamientos. El tiempo se encargará de poner las cosas en su sitio, en esta España en la que los extremismos solo quedan en unos minoritarios márgenes sociales a los que la inmensa mayoría de la ciudadanía da la espalda.


Podemos y Ciudadanos, partidos que aseguraron que venían a regenerar la política española, se han dado toda la prisa posible para entrar en ese período de pudrición que precede a la descomposición definitiva.


A la mayoría de los votantes del PP no le importa esta alianza con VoX. Al fin y al cabo la gente de VoX –dirigentes y votantes- procede del PP y, en definitiva, son los mismos perros con distintos collares. Pero conocemos a no pocos votantes de Ciudadanos que se han llevado las manos a la cabeza con el espectáculo de estos últimos días, consumado ayer. No hay duda de que Rivera ha errado el tiro y de que esta entrega a VoX, esta confirmación de su posición en la foto de Colón, ha empezado ya a pasarle factura. Como Pablo Iglesias, Albert Rivera ha perdido el crédito que le quedaba con esta operación política contra natura. Podemos y Ciudadanos, partidos que, por un lado y por otro, aseguraron que venían para regenerar la política española, se han dado toda la prisa posible para entrar en ese período de pudrición que precede a la descomposición definitiva.

De Pablo Iglesias hacía tiempo que no esperábamos nada, pero de Rivera todavía creíamos que podría ser útil para la limpieza democrática de nuestro país. Ahora vemos que estábamos equivocados también. Ambos están conduciendo a sus formaciones a la irrelevancia, cada uno de ellos por un camino diferente pero idéntico: su alianza con los extremismos ultranacionalistas catalanista y españolista, respectivamente.

La caverna ha vuelto a la primera fila de la política española de la mano del Partido Popular y de Ciudadanos. VoX intenta poner la tacha de su X en la democracia española, pero les aseguro que no lo va a conseguir. Los casos de Madrid, Badajoz, Zaragoza y otros, donde las listas de izquierdas, las más votadas con diferencia, han quedado relegadas gracias a las alianzas ultraderechistas que comentamos solo retrasan la victoria democrática que llegará en la próxima ocasión. De VoX ya sabíamos lo que era. Pero PP y Cs se han retratado para siempre ante los electores.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Su último libro publicado es la novela El Viaje del Tiburón – Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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