Cuando quien te guía se convierte en tu amigo

Camino de la tierra prometida, con Mahmud Assaf, el mejor guía de Jordania

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La periodista con Mahmud en el desierto jordano.
La periodista con Mahmud en el desierto jordano.

El viaje muchas veces sería menos interesante, inhóspito y peor sin un buen guía. En nuestros cada vez más frecuentes y lejanos recorridos por el mundo, muchas veces nos olvidamos de que el guía que nos recibe y nos muestra pacientemente lo mejor de su tierra es un elemento clave del viaje. Un guía no solo es una luz en el mundo desconocido al que llegamos sino que, muchas veces, termina convirtiéndose también en un amigo. En esta crónica de un fascinante viaje por Jordania, la autora rinde, en la persona de Mahmud Assaf, un merecido homenaje a todos los buenos guías del mundo.

Viajar no sirve solo para descubrir maravillosos paisajes, comprobar lo que el hombre puede construir de bello cuando se lo propone, o disfrutar de comidas exóticas no soñadas jamás en la cocina de tu casa. Viajar sirve, sobre todo, para conocer gente, y a veces, y esto es lo mejor, para conocer gente fascinante. Es el caso que sigue.


Viajar sirve, sobre todo, para conocer gente, y a veces, y esto es lo mejor, para conocer gente fascinante.


Os presento a Mahmud Assaf, y le otorgo ahora mismo la medalla al mejor guía de Jordania. No, rectifico, al mejor guía, así, sin límites.

Cinco horas en avión, desde Madrid, y te plantas en Amman, quizá la ciudad más antigua del mundo. Construida sobre siete colinas, en su horizonte se mezclan las casas bajas de color blanco con los hoteles de cristal de altura vertiginosa, más propios de los excesos urbanísticos de Manhattan.

El contraste es tan llamativo como el propio país, que vive en paz en medio de ese peligroso polvorín que es toda la zona de Oriente Medio. Jordania, con algo más de 7 millones de habitantes, acoge a casi otros dos de refugiados, lo que excede la capacidad de un territorio modesto en recursos, pero generoso y tolerante: “Son nuestros hermanos y hay que ayudarlos”, dice Mahmud, y así le admiro un poco más todavía.

Porque ahí están, en el centro de un desolador conflicto, y sin implicarse. Cediendo en todo, según lo veo yo; negociando, según lo ve Mahmud. Este guía veterano no solo recorre el país enseñando a los turistas sus bellezas y su pasado, además nos ilustra con unas lecciones de historia sagrada, antigua, moderna y contemporánea, tan bien contadas y tan amenas, que te dan ganas de sacar la libreta para apuntar, como yo hice con la grabadora para entrevistarle. Nada más verla sonrió socarronamente:

– ¿Tengo que contarte mi vida? Espera que salude primero a mi madre… Hola mamá. Estamos en Jordania, aquí los moros somos buenos y no matamos.

Jerash, la ciudad romana mejor conservada del mundo.
Jerash, la ciudad romana mejor conservada del mundo.

Me río, ¡es único haciendo chistes sobre los tópicos que padece a diario! Su dominio del español tienen un curioso origen, porque Mahmud se licenció en matemáticas pero en vez de dedicarse a enseñar raíces cuadradas, se colocó en un hotel. Allí conoció a un español que le recomendó seguir un curso en el Instituto Cervantes. Ahora habla nuestro idioma con una soltura que nos deja pasmados. Más de una vez le decíamos:

– Pero tú tienes que haber vivido en España para hablar así de bien.

Y él con su risa guasona contestaba:

– Sí, claro, en realidad me llamo José María y soy de Albacete.

Se dedicó al turismo porque la única salida que tenía era el profesorado, aprobar una oposición y luego acabar en un pueblo perdido “donde Dios envía a los malos para castigarlos” (otro de sus chistes).

Además de gracia, tiene una sólida formación humanística. Ha hecho cursos de arqueología, de dialogo de religiones, de periodismo. Ha trabajado de asesor con Tele 5 y Tele Amazonas, durante la guerra del Golfo; fue durante la peor crisis, después del 11S, los turistas dejaron de llegar, el miedo a volar, a la guerra…


El turismo español a Jordania, país de moda, ha subido un 63 % en lo que va de año.


GUÍA DE CELEBRIDADES

Personalidades famosas de todo el mundo han recorrido Jordania con él, que sabe con precisión que versículo encaja en cada una de las muchas historias que envuelven la geografía del país, ese por el que Moisés anduvo perdido 40 años (20 según el cálculo matemático de Mahmud).

Las va narrando, mientras recorres, mitad emocionado mitad expectante, el cañón que desemboca en Petra, una de las maravillas del mundo, o nos cuenta leyendas y nos da lecciones de diplomacia en el restaurante The Basin, después de haber comido y mientras medio grupo sube en burro al monasterio, y el otro medio nos tomamos un descanso y un té con él.

– Hay muchos errores en la información que os llega de lo que pasa en nuestro entorno -dice Mahmud-. Yo veo aquí la TVE española y no cuentan ni la mitad, solo lo que les interesa. Lo que no se sabe es que en Israel existe la censura. Si tú escribes una información como reportera, antes de editar tiene que pasar por el Ministerio de Información de Israel para que dé el visto bueno.

Pensaba en la inutilidad de la confrontación, una mañana, mientras retozábamos en las densas aguas del Mar Muerto, que te hacen flotar aunque no quieras. Risas y bromas mientras, apenas a unos kilómetros, la población palestina o Siria sufren a diario los estragos de la incomprensión y del odio.


“No creemos que sean Europa ni Jordania las que tengan que acoger a los refugiados de los conflictos de Oriente Medio”.


Y lo mismo piensan los jordanos, que la paz es valiosa y por eso merece la pena hacer esfuerzos por conservarla en medio de un conflicto que pocos entienden:

– Beneficia a algunos pero horroriza a muchos -sentencia Mahmud sobre la posición de su país, que explica por el carácter jordano-. Somos pacíficos, nosotros no tenemos intención de enfrentarnos a nadie. Es un error, y el tremendo gasto en armas, un error mayor. La filosofía de nuestro rey era que es preferible invertir en medicina y en educación que en armas.

En estos días, sin embargo, las protestas y la crisis gubernamental, cuyo origen es una contestada reforma tributaria, han sido noticia y mientras las manifestaciones han forzado la dimisión, por el momento, del primer ministro, el rey ha expresado su orgullo por la forma civilizada en la que los jóvenes han protestado en las calles. El monarca ha declarado que “los jóvenes tienen derecho a protestar por un futuro mejor”.

– Somos un territorio con pocos medios. Hace 60 años no había carreteras, teníamos apenas cincuenta colegios, ahora hay casi 6.000. Tenemos 36 universidades y varios hospitales con un nivel bastante alto. Jordania busca la paz con sus vecinos, a veces por beneficio y a veces por conveniencia. Nos unen lazos de sangre con los cuatro países del entorno. Líbano, Siria, Palestina y Jordania éramos un solo pueblo. A veces cedemos, a veces no, a veces hacemos de intermediarios, porque somos vecinos de dos que se pelean, pero nosotros nos llevamos bien con ambos y evitamos la guerra.

Mahmud Assaf, un gran guìa y un sabio. MARÍA LÓPEZ
Mahmud Assaf, un gran guìa y un sabio. MARÍA LÓPEZ

CONFLICTOS Y VIAJES

– El conflicto de Siria –sigue diciendo- nos duele y nos afecta; el de Palestina, también. Acogemos a sus refugiados y empieza a ser un problema. Si le metes a un país un contingente de refugiados equivalente al 25 por ciento de su población en unos pocos años, eso no hay capacidad para asumirlo, y es un grave problema para la enseñanza, la sanidad, el agua, la atención médica. No es un crecimiento normal, pero lo aceptamos, y no creemos que sea Europa la que tiene que acogerlos; los que están alimentado la guerra son los que tendrían que asumirlo; ni nosotros ni Europa. El problema es que los que más están invirtiendo en armas para el conflicto, Qatar, Arabia Saudí… no admiten ningún refugiado. Ellos son los culpables, ellos son los que tendrían que responsabilizarse, pero nosotros no vamos a decir no a los refugiados. Son nuestros vecinos, nuestros hermanos y bienvenidos sean, repartiremos con ellos lo que tenemos.

Pero el problema se va notando cada vez más. En Jordania el paro ha pasado del 9 al 17%, y empieza a ser angustioso. Las ayudas de Naciones Unidas no llegan para aguantar. Jordania está sufriendo más de lo razonable y los últimos acontecimientos lo atestiguan.

Y no solo eso. El desconcierto general respecto a la zona hace que el turismo, a pesar de las buenas expectativas que había, haya bajado, obvio.

– Jordania -dice Mahmud- está en mitad de una zona de conflicto. En los telediarios del mundo se habla de Oriente Medio, las noticias llegan de una forma que asustan. Es difícil que la gente se ponga a mirar el mapa de la situación. Lo equiparo un poco a lo que podía suceder en España con el terrorismo de ETA. Un atentado sucedía de tiempo en tiempo, pero había millones de ciudadanos viviendo tranquilamente. La caída del turismo es una consecuencia normal, y no solo es por el miedo a la guerra, sino a los atentados aunque las posibilidades sean remotas. Hay mucha confusión. Antes de 2011 llegamos a tener dos millones de turistas al año. Tras varias temporadas con doscientos o trescientos mil, este 2018 parece prometedor… Necesitamos más infraestructura, mejores servicios, pero tenemos mucha materia prima. Cuando visité Verona quedé impresionado por la cola de gente para ver la estatua de Julieta. Y yo decía, que harían si tuvieran Jerash, la ciudad romana mejor conservada del mundo; o la impresionante Petra; o el desierto rojo de Wadi Rum, que enamoró a Lawrence de Arabia; o los enclaves más emblemáticos de la Biblia, la ruta del Éxodo, el Monte Nebo, Betania, lugar del bautismo de Jesucristo, Sodoma y Gomorra, el castillo donde Salomé hizo el primer striptease de la historia…

Flotando en el Mar Muerto, con nuestra reportera en primer plano.
Flotando en el Mar Muerto, con nuestra reportera en primer plano.

A pesar de todo, Jordania está de moda y el turismo español a este país ha subido un 63% en lo que va de año.

Viajar es lo mejor que puede hacerse en esta vida -remata Mahmud-. Viajar es cultura. El turismo es una universidad abierta. Yo recomiendo que el dinero se gaste en conocer mundo. Cada lugar tiene cosas bonitas y buenas que aprender, se llega a una sabiduría. Te aporta cultura placer y paz. Los nacionalismos, tan peligrosos, se racionalizan, se conoce, y el conocimiento es comprensión”.

– Por cierto -pregunta alguien del grupo- ¿qué se opina en Jordania de lo de Cataluña?

– Nos la suda -contesta contundente y con la sonrisa en la cara-. Eso no es un conflicto, es un malentendido.

¡Cuánta razón!

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora. Reportaje gráfico de la autora excepto los retratos de Mahmud Assaf, cuya autoría se indica al pie).

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