Cartografía, el GPS del pasado

Hasta no hace mucho los mapas eran todo lo que teníamos para orientarnos, y menos mal

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Proa del Juan Sebastián Elcano, con el bauprés, los estayes, y los foques desplegados, al inicio de una singladura. J. M. PAGADOR
Proa del Juan Sebastián Elcano, con el bauprés, los estayes, y los foques desplegados, al inicio de una singladura. J. M. PAGADOR

El hombre se ha desplazado por el planeta desde los albores de la humanidad. Pero llegar a otro lugar desconocido sin perderse requería de algún elemento para orientarse. Con el paso de los siglos, los hombres inventaron los mapas y la cartografía. En este tiempo de viajes continuos y vacaciones intercontinentales, en el que el GPS nos conduce sin esfuerzo a cualquier destino, por remoto que sea, y cuando falta exactamente un año para cumplirse el quinto centenario del comienzo de la primera circunnavegación del mundo –una hazaña española iniciada por Magallanes y Elcano en el verano de 1519 y culminada por este último tres años después- el autor de este artículo, reputado cartógrafo y oceanógrafo, nos acerca a los principios de una ciencia y de un arte imprescindible durante milenios, y aun hoy, para orientarse, y nos apunta algunos misterios todavía no resueltos.

Desde la más antigua de las edades, las sociedades han sentido la necesidad de representar el espacio en el que viven. Para ello, dibujaron las direcciones en las que se encontraban las ciudades más cercanas, los senderos que las unían y los campos, ríos y montañas que se encontraban en su camino. Estos tipos de mapas secretos servían para gobernar los territorios y los países. Eran sencillos dibujos que reflejaban un mundo plano.


La primera circunnavegación del mundo es una hazaña española iniciada en el verano de 1519, de la que el año que viene se cumplirán 500 años.


No debemos pues pensar que el inicio de la cartografía es reciente. Parece ser que todos los pueblos primitivos han tenido cierta forma de cartografía rudimentaria, expresada muchas veces por lo que se podría llamar cartografía efímera: meros trazos momentáneos en la arena o en la tierra húmeda. Tal vez éstos, no hayan pasado de una simple flecha indicadora de dirección entre dos puntos, pero aun así podemos considerarlos como un primer esbozo cartográfico.

En el plano de lo auténticamente histórico, los mapas más antiguos que se conocen son unas tablillas babilónicas de hace unos cinco mil años, aunque los primeros planisferios se remontan a 2500 años. Los primeros mapas con fundamento científico provienen de Grecia y se basan en tratar de reproducir con fidelidad informaciones aportadas por viajeros diversos, intentando conjugar esas informaciones.

Un avance cualitativo lo encontramos ya en la época de Anaximandro, quien, basándose en sus observaciones, empezó a creer que la Tierra era una esfera, siendo Eratóstenes quien lo demostró irrefutablemente, llegando a calcular su circunferencia y equivocándose sólo en 400 kilómetros, lo que nos demuestra que las observaciones astronómicas de los griegos fueron notables.

Imago mundi. Babilonia. 600 a.C. (British Museum)
Imago mundi. Babilonia. 600 a.C. (British Museum)
El mapa representa el Golfo Pérsico, Babilonia y sus ciudades, las marismas del sur de Mesopotamia y el Tigris y el Eúfrates. ARYSE
El mapa representa el Golfo Pérsico, Babilonia y sus ciudades, las marismas del sur de Mesopotamia y el Tigris y el Eúfrates. ARYSE

Se puede afirmar que Tales de Mileto elaboró el primer mapamundi en el que se concibe el mundo como un disco que flota sobre las aguas. Aristóteles fue el primero en medir el ángulo de inclinación con respecto al ecuador, lo que permitió posteriormente deducir la esfericidad de la Tierra e, incluso, la existencia de zonas tropicales y casquetes polares. Hiparco (siglo II a.C.) estableció por primera vez las convenciones matemáticas que permitían trasladar las características de la superficie esférica a un plano, es decir, realizó la primera proyección cartográfica.

Y Ptolomeo (siglo II d.C.) recogió todos los conocimientos de sus predecesores para presentar el primer panorama completo del progreso cartográfico logrado hasta su tiempo. Publicó un método acerca de la determinación de coordenadas con base en meridianos y paralelos. Con la obra de Ptolomeo se iniciaba la oportunidad de conocer el mundo de una nueva manera: por medio de los mapas.

ESTANCAMIENTO Y NUEVOS AVANCES

Después de la obra de Ptolomeo, durante muchos siglos se estancó prácticamente la cartografía, por lo que los marinos navegaban usando mapas improvisados, hasta que el descubrimiento de la brújula permitió que elaboraran los primeros portulanos. Entre estos mapas, resultantes de la experiencia, cabe destacar los de las escuelas italiana, catalana, portuguesa, veneciana, francesa y, principalmente, mallorquina. Los viajes de los venecianos y genoveses al interior de África y los grandes recorridos de portugueses y españoles por las costas de aquel continente -y posteriormente del americano-, dieron un nuevo y gran impulso a la cartografía.


Los mapas más antiguos que se conocen son unas tablillas babilónicas de hace unos cinco mil años.


El mapa más antiguo conocido representa América del Sur y data del año 833, creyéndose que su autor fue Al-Juarizmi.

Leift Eriksson, hijo de Erik el Rojo fue un explorador vikingo que en el año 1003 partió desde Groenlandia rumbo al oeste y consiguió llegar a una tierra que él denominó Viland (Terranova)

En la octava cruzada, en 1270, la flota francesa tuvo que refugiarse por una tormenta y el rey de Francia quiso conocer la situación en la que se encontraban, mostrándole entonces un mapa, la primera de las cartas de navegación de la que se tiene constancia

Dulcert en su mapa de 1339 dibujó el Mar Mediterráneo y Europa, desde Irlanda hasta Rusia, con una gran precisión.

Mapa de Eratóstenes. Grecia-220 a. C.
Mapa de Eratóstenes. Grecia-220 a. C.

Otro gran navegante fue Zheng He, militar, marino y explorador de China, conocido por sus expediciones navales entre los años 1405 y 1433.

El mapa de Ibn Zara, de 1487, representa Europa del Norte con su glaciar, tal como estaba 12.000 años antes, con una gran precisión.

Uno de los mapas más completos, se descubrió a principios de los años treinta del siglo XX, durante una inspección de los fondos del antiguo palacio imperial de Topkapi, en Estambul. Allí se encontró un viejo mapa pintado sobre piel de gacela, en una polvorienta estantería de madera. Pronto se supo que el mapa en cuestión fue diseñado en 1513 por un almirante de la flota otomana llamado Piri Reis, representando el Océano Atlántico con una parte de la costa americana, africana y antártica. Este mapa es en realidad la recopilación de una serie de mapas procedentes de la Biblioteca de Alejandría. Fechados en el siglo IV a.C. Este hombre, un navegante de reconocido prestigio en su época, incluso llegó a publicar un libro – el Kitabi Bahriye– (Libro de las materias marinas) en el que describe palmo a palmo el Mar Egeo, dibujando con extraordinaria precisión las costas atlánticas de África, la Antártida, España y Sudamérica sobre aquel pedazo de piel.

GRANDES CARTÓGRAFOS ESPAÑOLES

Aquí, y en la época del descubrimiento de América, destacaron grandes cartógrafos como Juan de la Cosa, Pedro y Jorge Reinel, Sebastián Gaboto, y principalmente Mercator, quien en 1569 utilizó por primera vez el canevás de proyección.


El papel de España en la exploración del mundo, las expediciones oceánicas y la modernización de la cartografía es fundamental.


No podemos obviar tampoco que en América, concretamente en México, los colonizadores encontraron una cartografía muy adelantada. Los jefes indígenas, según Hernán Cortés, tenían cartas geográficas elaboradas en papel de maguey y pieles, así como en tejidos de algodón, henequén y palma, en los que se dibujaba con colores vegetales y en ocasiones se les daba un acabado con barniz. Estos mapas reproducían itinerarios y zonas específicas.

Se considera que los españoles agregaron a los mapas existentes notas en español, sustituyendo la huella del pie descalzo por una herradura, para indicar los caminos que podían ser transitables a caballo. También se agregó la representación de templos católicos por medio de cruces y, posteriormente, ideogramas que simbolizaban fuentes, canales y acueductos.

Que la Tierra sea una esfera presenta una dificultad: la superficie de la esfera es 4r2 lo que quiere decir que es imposible representar la superficie de la esfera en un plano conservando todas sus características. Para hacer esta operación es necesario usar una proyección.

Mapamundi de la Cartographia de Ptolomeo. BIBLIOTECA NACIONAL
Mapamundi de la Cartographia de Ptolomeo. BIBLIOTECA NACIONAL

Al no poderse verificar en el caso de la Tierra la hipótesis de Newton, debido a la falta de homogeneidad de las masas internas, se admite como forma de la Tierra la de una superficie en equilibrio materializada por las mareas en calma y en la que la que la dirección de la gravedad es normal (perpendicular) a dicha superficie en todos sus puntos.

Concebimos así el geoide como una superficie física real, suponiendo que la superficie del mar es única, al eliminar los vientos y las mareas, y que penetra en los continentes eliminando las altitudes superiores a ella (montañas) y que además cumple la condición de que la dirección de la gravedad es perpendicular a dicha superficie en todos sus puntos.

El geoide es una superficie de aproximación, al no ser totalmente real, pero no se trata de una superficie de referencia puramente matemática, como sucede con el elipsoide o con la esfera. El geoide presenta un sustrato real, que es la tierra propiamente dicha, si bien con las modificaciones que se introducen al eliminar las mareas, las rugosidades y verificarse la condición de la perpendicularidad de la dirección de la gravedad en todos los puntos de esa superficie.

Mapa de Piri Reis.
Mapa de Piri Reis.

Al tratarse de una figura irregular y asimétrica, el geoide resulta de muy difícil traducción a fórmulas matemáticas, lo que le convierte en una figura poco idónea para efectuar cálculos sobre él.

MISTERIOS Y NUEVAS METAS

En el siglo XVII se mejoran los resultados obtenidos por Eratóstenes y Newton, concretamente en el año 1687, basándose en las observaciones de Richer, que mantuvo la tesis de que la Tierra, si fuera homogénea, tendría la forma de un elipsoide de revolución achatado en los polos.

Las mediciones que se efectuaron de arcos de meridiano llegaron a conclusiones diferentes en cuanto a la forma de la Tierra. Si bien quedó claro que el planeta no era un elipsoide perfecto, ya que la hipótesis de Newton sólo se verificaría si las masas internas del mismo fueran homogéneas, no existía acuerdo en cuanto al achatamiento. Las mediciones efectuadas por Picard apoyaban la teoría de Cassini, que decía que el achatamiento de la Tierra se producía en el ecuador. Las mediciones de Richer, por el contrario, avalaban la teoría de Newton, que sostenía que el achatamiento de la Tierra se producía en los polos.

Mapa de Mercator.
Mapa de Mercator.

En la actualidad se admite como forma de la Tierra la superficie de equilibrio materializada por las mareas en calma y prescindiendo de las altitudes de los continentes, superficie que se denomina geoide.

A principios del siglo XX solo quedaba por explorar alrededor del cinco por ciento de la superficie terrestre. Fue hasta la segunda mitad de este siglo que se logró, con ayuda de los satélites artificiales, la exploración de prácticamente la totalidad de la Tierra.

Como un dato curioso, se cuenta que Américo Vespucio, quien tuvo el gran honor de dar nombre al Nuevo Mundo, fue en realidad un cartógrafo destacado pero no excepcional y el quizás inmerecido honor que se le hizo se debió a que un editor que publicó los primeros mapas de las nuevas tierras, señaló a éstas como “tierras de Américo” y el nombre se popularizó de un modo irreversible.

El sistema de la proyección de Mercator puede considerarse como el logro más importante en la historia de la cartografía, antes de que en el siglo actual se impusieran las nuevas técnicas de la fotografía aérea y, posteriormente, desde satélites.

Mapa muy detallado del siglo XVI, que incluye la Antártida, que no fue descubierta hasta el XIX.
Mapa muy detallado del siglo XVI, que incluye la Antártida, que no fue descubierta hasta el XIX.

Hubo quienes pensaban que la cartografía iba a estancarse una vez que se plasmara en mapas la superficie de cada región de la Tierra. Pero estaban equivocados, pues ya existen planes serios de hacer mapas de los planetas vecinos de nuestro sistema solar. De manera que los mapas, que fueron la forma inicial de conocer la Tierra, muy pronto nos servirán para llevar las fronteras del conocimiento más allá del planeta en el que vivimos.

Pero quedan misterios no resueltos. Porque, ¿cómo es posible que mapas de los siglos XVI al XVIII detallen con precisión milimétrica el continente antártico, que no fue descubierto hasta 1818? Y lo que es más, ¿cómo se explica que esos mapas los dibujen sin hielos, cuando desde hace 6.000 años sus costas están literalmente congeladas?

Los cartógrafos lo tienen muy claro. Ellos copiaron sus mapas de cartas de navegación diseñadas en la oscura noche de los tiempos. Pero, ¿por quién?

(Francisco Bautista Gutiérrez, marino militar, ha sido Mayor de la Flota y profesor, y es hidrógrafo, oceanógrafo y escritor).

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Francisco Bautista Gutiérrez, exMayor de la Flota, hidrógrafo, oceanógrafo y escritor, nuevo colaborador de PROPRONews

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